martes

Chistes de Jaimito

Jaimito se va de casa

Jaimito le pidió a su padre que le comprara una bicicleta. Éste le respondió:

-No puede ser, hijo. Tu madre y yo apenas ganamos para pagar la hipoteca de la casa. Aún le debemos al banco 200.000 euros.

Esa misma noche, Jaimito escuchó unos extraños ruidos cuando pasó junto a la habitación de sus padres. Decidió ponerse junto a la puerta para escuchar mejor. Media hora más tarde, el padre de Jaimito sorprendió a éste bajando las escaleras con una pequeña maleta en la mano.

-¿Qué haces, Jaimito? -preguntó el padre-.

-Me voy de casa -respondió, decidido, el niño-.

-¿Por qué?

-Hace un rato pasé por delante de vuestra habitación. Te escuché gritar, muy agitado, "¡Me voy, me voy!". Mamá dijo entoces: "¡Yo también, yo también!". ¡Y ni de coña me quedo yo solo en la casa, con una hipoteca de 200.000 euros y sin bicicleta!



Apuntando al cielo

Jaimito llegó un día de la escuela y encontró a su pollito, que tenía como mascota, tirado en el suelo, con las patas apuntando hacia el cielo. Cuando su padre llegó a casa le explicó que el pollito había muerto y que sus patitas apuntaban hacia Dios en el cielo. Jaimito se dio por satisfecho con la explicación y enterró el pollito. Dos semanas después, cuando su padre regresó a casa del trabajo, Jaimito corrió a recibirlo, gritando:

-¡Papá, papá, por poco perdemos a mamá hoy!

-¿Qué dices, Jaimito?

-Sí papá, cuando llegué de la escuela mamá estaba acostada en la cama con las piernas apuntando hacia el cielo y gritando "¡Dios mío, Dios mío!". ¡Suerte que el tío Joaquín estaba encima de ella, deteniéndola, porque si no seguro que se nos va!



Las notas de Jaimito

Jaimito llegó a casa y le dijo a su madre:

-Mamá, ya me han dado las notas en el cole.

La madre tomó el cuaderno con las notas, las leyó y, con cara de enfado, dijo a Jaimito:

-¡Jaimito! ¡Estas notas se merecen una buena paliza!

El niño respondió:

-¿Verdad que tú también lo crees? ¡Vamos, sé dónde vive la maestra!



Jaimito y las monjas

Era la hora de la comida. En el comedor del colegio de monjas, todos los niños apuraban sus platos. Todos, menos uno: Jaimito. Cuando la monja que los vigilaba se dio cuenta, lo llevó rápidamente al despacho de la madre superiora. Ésta, dando unos golpecitos en la nariz de Jaimito con su dedo índice, le recriminó cariñosamente:

-¡Jaimito, a los niños que no comen se los lleva el demonio al infierno!

Jaimito, arrugando la nariz, respondió:

-¿Ah, sí? ¡Pues a las monjas que no follan les huele el dedo a bacalao!



Jaimito, aspirante a policía


La ilusión de Jaimito era poder ser policía, así que decidió presentarse al examen de acceso. Cuando le llamaron, el examinador le hizo tres preguntas:

-¿Cuánto es 1 y 1?

-Once -respondió Jaimito-.

-¿Qué dos días de la semana, en inglés, comienzan con la letra "t"?

-Today y tomorrow.

-¿Sabe usted quién mató a Kennedy?

Jaimito quedó un momento pensativo. Al cabo de unos instantes respondió:

-Le seré sincero: no lo sé.

El examinador, burlón, le dijo:

-Pues mejor váyase a su casa y averigüe todo lo que pueda sobre eso.

Al llegar a casa, la madre de Jaimito le preguntó:

-Hijo, ¿cómo te fue?

-Mami, el instructor cree soy súper inteligente. Sólo me hizo dos preguntas y ya me mandaron a investigar un asesinato.




Dos preguntas


Dijo la profesora:

-Niños, voy a hacer dos preguntas. Quien me conteste bien a la primera ya no tendrá que contestar a la segunda. Dime, Jaimito, ¿cuántos pelos tiene un caballo?

-Tiene 500.588.200 pelos.

La maestra replicó:

-¿Cómo puedes demostrar eso?

-¡Ah, ya no, maestra, ésa es la segunda pregunta!



¿Qué quieres ser de mayor?

En el colegio, la maestra les preguntaba a los chicos qué querían ser de mayores. Le preguntó a Luis y éste le contestó:

-Yo quiero ser arquitecto; y si me va mal, dibujante.

-Muy bien, Luis. ¿Y tú, María?

-Yo quiero ser gimnasta; y si me va mal, profesora de gimnasia.

-¿Y tú, Jaimito?

-Yo quiero mujeres y champagne.

La maestra se quedó pensando y preguntó:

-¿Y si te va mal?

-Paja y coca cola.



Bésame, primo


Paseaba Jaimito con sus padres cuando se cruzaron con sus tíos, a quienes acompañaba su primita pequeña. La madre de Jaimito le dijo a éste:

-Jamito, dale a tu primita un beso.

Jaimito se acercó y le dio un beso de tornillo a la niña. La madre, escandalizada, le reprendió:

-¡Así no, Jaimito! ¡En la mejilla!

-¡Eso, eso, eso! -gritó encantada la primita-, ¡en la allmejilla, en la almejilla!



Trucos de magia

La maestra les pidió a sus alumnos que ensayasen un truco de magia.

-A ver, Pepito, ¿tú que nos has preparado?

-Yo he traído un sombrero y voy a sacar un conejo.

Pepito hace el truco y todos sus compañeros se asombran.

-Muy bien, Pepito, toma asiento. A ver, Bertita, ¿tú que has ensayado?

-Yo voy a hacer un truco de cartas.

La niña hace el truco y todos se asombran aún más.

-Muy bien, Bertita.

Y así todos los alumnos hacen sus trucos de magia, hasta que llega el turno de Jaimito.

-A ver, Jaimito.

-Bueno, maestra, siéntese en su escritorio.

-Ya estoy.

Jaimito se sienta enfrente de ella y pone sus manos abajo.

-Ahora agárreme un dedito.

-Listo.

Y Jaimito, sonriendo, levanta las manos diciendo:

-¡Magia, magia!



Clase de medicina


La profesora a sus alumnos:

-Niños, ayer os dije que trajerais todos un objeto relacionado con la medicina. A ver, Pepito, ¿qué has traído?

-Pues unas tiritas, maestra.

-¡Ah, muy bien! ¿Quién te las ha dado?

-Mi mamá.

-¿Y qué te ha dicho?

-Que sirven para curar las heridas y los golpes.

-Muy bien, Pepito. A ver, tú, Jaimito, ¿qué has traído?

-Un tanque de oxígeno.

-¡Ah, qué bien! ¿Quién te lo ha dado?

-Mi abuelito, señorita.

-¿Y qué te ha dicho?

-¡Hijo puta, que me ahogo...!



La inteligencia de Jaimito

La profesora interviene en una discusión entre dos alumnos:

-Jaimito, ¿cuál es el problema?

-Es que soy demasiado inteligente para estar en el primer grado. Mi hermana está en tercero y yo soy más inteligente que ella. Yo quiero ir para el tercero también.

La profesora ve que no puede resolver el problema y lo manda para la dirección. Mientras Jaimito esperaba en la antesala, la profesora le explica la situación al director. Este le promete hacerle un test al muchacho, que seguro no conseguirá responder a todas las perguntas, y así accederá a continuar en el primer grado. Ya de acuerdo ambos, hacen pasar al alumno y le hacen la propuesta del test, que él acepta.

-A ver, Jaimito, ¿cuánto es 3 por 3?

-9.

-¿ Y cuánto es 6 veces 6?

-36.

El director continúa con la batería de preguntas que un alumno de tercer grado debe conocer y Jaimito no comete ningún error, por lo que dice a la profesora:

-Creo que tendremos que pasarlo al tercer grado.

-¿Puedo hacerle yo unas preguntas también?

El director y Jaimito asienten.

-¿Qué tiene la vaca cuatro y yo sólo dos?

-Las piernas -responde sin dudar-.

-¿Qué tienes en tus pantalones que no hay en los míos?

El director se ajusta las gafas y se prepara para interrumpir...

-Los bolsillos -responde el niño-.

-¿Qué entra al centro de las mujeres y solo detrás del hombre?

Estupefacto, el director contiene la respiración...

-La letra "e" -responde el alumno-.

-¿Y dónde tienen las mujeres el pelo más rizado?

-En África -responde Jaimito sin dudar-.

-¿Qué es blando y, en las manos de una mujer, se torna duro?

-El esmalte de uñas, profesora.

-¿Qué tienen las mujeres en medio de las piernas?

-Las rodillas -responde Jaimito al instante-.

-¿Y qué tiene una mujer casada más ancha que una soltera?

-La cama.

-¿Qué palabra comienza con la letra "c", termina con la letra "o" y puede estar claro u oscuro?

El director empieza a sudar frio.

-El cielo, profesora.

-¿Y qué empieza con "c", tiene un hueco y yo se lo di a varias personas?

-Un CD.

Más aliviado, el director les interrumpe y le dice a la profesora:

-Póngame a Jaimito inmediatamente en cuarto grado. ¡Yo mismo las habría errado todas!



Premio a la obediencia

El padre de Jaimito lo llamó junto a su hermano más pequeño, y les mostró a los dos niños un juguete caro. Les dijo:

-Este jugete es para el que nunca le conteste a mamá, y la obedezca en todo, y haga siempre lo que ella diga.

Responde Jaimito con enojo:

-Está bien, papi. Quédate tú con el juguete.



Crema antiarrugas

La madre se está poniendo crema antiarrugas. En eso llega Jaimito y le pregunta:

-Mami, ¿qué es eso que tienes en la cara?

-Es crema para las arrugas.

-Mami, ¡qué buena es esa crema! ¡Cada día tienes más!

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