Mostrando entradas con la etiqueta De Médicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta De Médicos. Mostrar todas las entradas

jueves

Chistes de Médicos (3)

Paciente vergonzosa

-Vamos, señorita, desnúdese, que tengo que examinarla.

-Pero, doctor..., ¡es que me da vergüenza!

-Tranquila, mujer. Apagaré la luz.

-Está bien. ¿Y dónde pongo la ropa, doctor?

-Póngala aquí..., junto a la mía.



Remedios para el asma

El asmático subió con dificultad los cinco pisos, llamó a la puerta y, cuando le abrieron, dijo:

-Doctor, sufro mucho por el asma, ¿qué me recomienda?

-Eso es fácil: no fume, no beba, descanse y cómprese unas gafas.

-Lo de no fumar, no beber y descansar lo entiendo. ¿Pero qué tienen que ver las gafas con el asma?

-Son para que encuentre el piso del doctor, que está abajo. ¡Yo soy su vecino!



Píldoras anticonceptivas

-Doctor, vengo a que me recete píldoras para no quedar embarazada.

-Pero, señora..., usted tiene 75 años, ¿cómo espera quedarse embarazada?

-No, doctor, no es para eso, es que las píldoras me ayudan a dormir tranquilita.

-¿De verdad? ¿Duerme usted mejor con la píldora?

-¡Claro que sí, doctor! Las píldoras se las pongo a mi nieta de quince años en la coca-cola sin que ella se de cuenta, y no vea usted lo tranquila que duermo toda la noche...



Jesús en la Seguridad Social

Varios médicos de un hospital de la Seguridad Social enfermaron súbitamente y faltaron al trabajo. El médico de guardia estaba desesperado, con decenas de pacientes esperando ser atendidos. Para su sorpresa, Jesucristo apareció ante él y le dijo que, dadas las circunstancias, él se encargaría de los enfermos más graves.

Minutos más tarde, un hombre fue atropellado en la misma puertas del hospital y fue trasladado al interior con múltiples heridas y fracturas, en un estado muy grave. Jesucristo constató que el hombre no sobreviviría y resolvió recurrir a un milagro. Le dijo "Levántate y anda" y el accidentado sanó por completo, se puso de pie y salió del hospital como nuevo. Fuera, un grupo de gente que había sido testigo del accidente lo abordó:

-¿Qué te hicieron? -le preguntaron-.

-Lo de siempre en estos hospitales de la Seguridad Social. ¡Ni una puta radiografía!



Los gases de la viejita

Una ancianita llegó a la consulta del médico:

-Doctor, tengo un problema con los gases, pero realmente esto no me molesta mucho. Mis flatulencias nunca huelen y son siempre silenciosas. De hecho, me he tirado unos 20 peditos por lo menos desde que estoy aquí en su consulta. Usted no se había enterado de mis gases porque no huelen y son silenciosos.

El doctor respondió:

-Entiendo. Tome estas píldoras y regrese a verme la semana que viene.

La semana siguiente la ancianita regresó:

-Doctor, no sé qué diablos me dio, pero ahora mis peditos, aunque silenciosos, huelen terrible. ¡Apestan!

-¡Qué bien! -respondió el doctor-. Y ahora, una vez que hemos curado su sinusitis, vamos a trabajar sobre su sordera.



Desconsolado


La esposa visitó al esposo enfermo en el hospital y lo notó algo preocupado.

-¿Qué te pasa? ¿Te veo preocupado?

-Es que me van a operar, y la enfermera se pasó toda la noche diciendo "no se preocupe, nada malo va a pasar, siempre hay una primera vez, las cosas malas que le han pasado antes no se repetirán en esta cirugía".

-Bueno, deberías agradecerle que se pasara la noche consolándote.

-¡Es que no me le decía a mí, sino al médico que me va a operar!




Prescripción facultativa


En la consulta del médico:

-Señora, lamento tener que informarle de que, después de comprobar todos sus análisis, usted no podrá tener relaciones sexuales con su marido al menos durante un año. ¿Cree usted que podrá aguantar?

-¡Claro que sí, doctor! ¡Usted ni se imagina la cantidad de buenos amigos que tengo!




Sexo con pacientes


Un médico se encontraba sentado en el sillón de su consultorio, después de haber tenido sexo con su paciente. Pensando en lo que había hecho, su conciencia le repetía:

-¿Pero cómo pudiste hacer algo así? ¡Qué vergüenza! ¡Qué falta de ética profesional! ¡Dios mío...!

Al rato de estar culpabilizándose por sus actos, observó que sobre su hombro derecho había aparecido un diablillo, que le dijo:

-¡Escúchame! ¡No seas tonto! Hay una cantidad enorme de médicos que practican sexo con sus pacientes. ¿Acaso piensas que eres el único? Hazme caso, es lo más natural del mundo.

El médico, convencido, comenzó a sentirse mejor. "Es cierto, no he hecho nada malo", pensó. Mientras tanto, se dio cuenta que en su hombro izquierdo había aparecido un angelito, que le dijo al oído:

-¡Recuerda que eres veterinario, capullo! ¡Ve-te-ri-na-rio! ¡No lo olvides...!




Llamada al veterinario


De madrugada, la señora se despertó por el ruido que estaba produciendo su perro en el garaje. El perrito estaba montando a una perrita de una forma muy ruidosa. A pesar de la hora, la mujer no sabía qué hacer y decidió llamar al veterinario. El teléfono sonó cuatro o cinco veces, y finalmente alguien contestó:

-¿Diga?

-Doctor, mi perro y una perra están como locos en el garaje, les grito y les grito pero no los puedo separar. ¿Qué puedo hacer para que se separen?

-Es muy sencillo -contestó el veterinario-, saque el teléfono al garaje, que quede cerca de los dos perros, y yo haré una llamda.

-Doctor... ¿y a usted le parece que eso va a funcionar?

-¡Claro que sí! Si ha funcionado comingo, ¿por qué no va a funcionar con ellos?




El paciente galante

El doctor fue a visitar a su paciente, que se revolvía en la cama víctima de una elevada fiebre:

-¡Ay, esposa mía! -decía el enfermo-, ¡mi bella esposa, hermosa mujer, guapa compañera, tan linda, tan bonita!

El médico se giró hacia la señora, la miró de arriba a abajo y le preguntó:

-Dígame, señora: ¿cuánto tiempo lleva el enfermo delirando?




Problemas con el alcohol


Una muchacha le hablaba a su psicólogo sobre sus problemas relacionados con la bebida:

-Tal como le cuento, doctor, mi problema tiene que ver con el alcohol. Siempre que tomo un par de copas me entran unas ganas irresistibles de hacer el amor con el primer hombre que se me cruza.

El psicólogo respondió:

-Vaya, el asunto parece delicado. ¿Qué tal si nos tomamos un par de copas, se relaja y lo discutimos?




En la consulta médica


Manolo fue a la consulta del médico, visiblemente molesto, y le dijo a la recepcionista:

-¡Señorita, vengo a ver al doctor Pérez!

-¿Tiene hora?

-Sí, son las doce y media.

-No, señor, digo si tiene usted cita con el médico. O sea, que si es usted paciente.

-¿Que si soy paciente? Hace tres meses que estoy esperando que el doctor me pague el arreglo de chapa que le hice a su coche. ¡Vaya si soy paciente!




Tartamudez


Un tartamudo fue a ver a un médico para librarse de su enfermedad:

-Ho-o-ol-a, do-c-torr.

-Buenos días. Tome asiento y cuénteme, ¿en qué puedo ayudarlo?

-Qui-e-e-rro dd-ee-j-j-ar de s-er ta-tar-tar- mu-mu-do...

-Sí, señor, ya lo entiendo. Por favor, cuénteme cómo es un día rutinario de su vida.

-Bu-eno, me le-van-to a la ma-ñana y ha-go el a-mor c-on mi mu-jer, al me-diod-ía con mi sec-ret-aria, a la tar-de c-con mi am-ante, y a la no-ch-e de nue-vo con mmi mmujjjer.

-Bueno, desvístase que lo voy a revisar. ¡Cielo santo! ¡Usted tiene cuatro testículos! Aquí está su problema. Le voy a tener que operar y extraer los que están de más, con lo cual su problema quedará solucionado definitivamente.

Varias semanas después, el hombre volvió a la consulta:

-Hola, doctor. Verá: estoy curado. Mire qué bien que hablo, qué fluido. Pero no sabe cómo ha empeorado mi vida sexual, ya ni presión tengo, nada con la mujer, ni con la secretaria, ni con mi amante. Así que quisiera que me volviera a implantar los dos testículos que me quitó.

El médico respondió:

-¡Saaa-nta Rrrri-taaa, Saaa-nta Rrrri-taaa...!




Con las manos en la masa

Un ginecólogo aguardaba la llegada de su última paciente. Después de 45 minuntos de espera, suponiendo que ya no vendría, resolvió tomarse un gin tonic para relajarse antes de volver a casa. Se instaló confortablemente en un sillón y comenzó a leer el periódico. Al instante llamaron a la puerta. Era su paciente, que llegaba apurada y pidiendo disculpas por el retraso.

-No tiene importancia -respondió el médico-. Estaba tomando un gin tonic esperando para irme a casa. ¿Quiere tomar uno para relajarse?

-Acepto con mucho gusto -respondió la paciente, aliviada-.

Él le sirvió una copa y se sentó frente a ella para conversar. De repente, se escuchó un ruido de llaves en la puerta del consultorio. El médico, sobresaltado, se levantó y exclamó:

-¡Mi mujer! ¡Rápida, quítese la ropa y abra las piernas...!



Soy una polilla

Un hombre entró una noche al consultorio de un dentista:

-Disculpe, ¿puede ayudarme? Estoy convencido de que soy una especie de polilla, una de esas mariposas nocturnas...

-Sé lo que es una polilla -dijo el dentista-, pero usted no necesita un trabajo odontológico. Lo que usted necesita es ir a ver a un psiquiatra.

-Sí, lo sé.

-¿Y entonces por qué entró usted aquí?

-Bueno, vi que la luz estaba encendida...



Tú estabas en mi clase

Mi nombre es Alicia Smith. Aquella tarde estaba sentada en la sala de espera del dentista para mi primera consulta con él. En la pared estaba colgado su diploma, con su nombre completo. De repente, recordé a un muchacho alto, buen mozo, pelo negro, que tenía el mismo nombre, y que estaba en mi clase del liceo, unos 30 años atrás. ¿Podría ser el mismo chico del cual yo estaba secretamente enamorada? Pero, después de verlo en la consulta, rápidamente deseché esos pensamientos. Era un hombre medio calvo, canoso, su cara estaba llena de arrugas y se le veía demasiado viejo como para haber sido mi compañero de clase. Despúes que hubo examinado mis dientes, le pregunté si se había graduado en el Liceo Morgan Park.

-¡Sí, sí! -sonrió con orgullo-.

-¿Y cuándo te graduaste?

-En 1975. ¿Por qué me lo preguntas?

Yo le dije:

-¡Tú estabas en mi clase!

Él me miró detenidamente. Y entonces, ese feo, calvo, arrugado, gordo, canoso, decrépito hijo de puta, me preguntó:

-¿Y de qué eras profesora?



Mal aspecto

El doctor se quedó mirando a Rafael, con cara de preocupación.

-Voy a serle sincero, Rafael. Después de examinarla a fondo, he de decirle que no me gusta nada el aspecto de su esposa.

-Ni a mí, doctor. Pero su padre es rico...

miércoles

Chistes de Médicos (2)

Consulta médica

En la consulta del médico, el hombre dijo:

-La otra noche, cuando llegué a mi casa, encontré a mi esposa con otro hombre, me enfurecí y ella me dijo: "Ven, siéntate, tómate un café y hablemos". La siguiente noche pasó lo mismo, la encontré con otro hombre distinto, y ella me repitió: "Anda, no seas celoso, tómate un cafecito y charlemos".

El doctor le contestó:

-¿Y cuál es exactamente su problema?

-Oiga, doctor, ¿no me hará daño tanto café?



Consejos médicos

El doctor le preguntó al paciente:

-¿Fuma?

-Poco.

-Pues déjelo. ¿Bebe?

-Poco.

-Pues déjelo. ¿Practica algún deporte?

-Ninguno.

-Pues hágalo. ¿Tiene sexo?

-Poco.

-Pues a partir de hoy tenga sexo, mucho sexo, todo el sexo que le sea posible.

Regresó el hombre a su casa y, ante las preguntas de su mujer, le dijo:

-El doctor me recomendó dejar el tabaco y la bebida, hacer deporte y, sobre todo, tener sexo, mucho sexo, todo el sexo que sea posible.

Él se fue a bañarse e inmediatamente la esposa se frotó las manos, se desnudó y se metió en la cama. Salió el marido del baño ya cambiado y perfumado, muy elegante, por lo que la esposa le preguntó:

-¿A dónde vas?

-¿Pues no te he dicho que el doctor me sugirió tener sexo, mucho sexo, todo el sexo que sea posible?

-Claro, por eso aquí me tienes a tu disposición, ¡aquí estoy para ti!

-¡Ay, mujer! ¡Tú siempre con tus jodidos remedios caseros!



Milagros

-¡Este doctor hace verdaderos milagros! Curó a mi mujer en tres segundos.

-¡No es posible!

-¡Sí que lo es! Le dijo que todas sus enfermedades no eran más que síntomas de la proximidad de la vejez.



Ninfómana

Llega una mujer a la consulta del psiquiatra.

-Necesito rápidamente su ayuda. ¡Soy ninfómana!

-Bueno, su problema no es de fácil solución. Mis honorarios son 70 euros a la hora.

-¡Mmmmm...! Me parece bien. Pero, ¿cuánto me cobra por toda la noche?



Mal aspecto

Sale el médico de revisar al esposo y habla con la mujer:

-Mire, señora, la verdad es que el aspecto de su marido no me gusta nada.

-La verdad, doctor, a mí tampoco... ¡pero es tan bueno con los chicos!



Problema con los análisis


El Sr. Soto fue al consultorio del doctor Rodríguez a recoger los resultados de los análisis de su mujer, y el Dr. Rodríguez le dijo:

-Lo siento muchísimo, Sr. Soto, pero hemos cometido un lamentable error y tenemos un grave problema. Cuando enviamos las muestras de su mujer al laboratorio para proceder a los análisis, las muestras se enviaron junto a las de otra señora con el mismo apellido de la suya, de tal manera que ahora no estamos seguros de cuáles son los resultados de su mujer. Estamos desolados...

-¿Pero qué quiere usted decirme, doctor?

-Bien, escuche: una de las señoras dio positivo en el test de Alzheimer y la otra dio positivo en el test de sida, pero no sabemos cuál de ellas es su mujer...

-¡Eso es terrible! ¿Y qué se supone que debo hacer yo ahora?

-Pues mire, Sr. Soto, yo le sugiero que abandone a su mujer en medio de la ciudad y, si ella consigue volver a la casa, ¡no se la tire!



Lifting

Una señora se hace estirar todo: la nariz, la piel de la cara, etc. Finalmente, el cirujano le pregunta:

-¿Desea la señora algo más?

-Sí. Quisiera tener los ojos más grandes y expresivos.

-Nada más fácil, señora. ¡Enfermera: traiga la cuenta, por favor!



Hipocondriaco

Un hipocondríaco va al médico y le pregunta:

-Doctor, mi mujer me traicionó hace una semana y aún no me han salido los cuernos. ¿Será falta de calcio?



Arsénico por compasión

Una dama entra a una farmacia y le pide al farmacéutico:

-Por favor, quisiera comprar arsénico.

Dado que el arsénico es muy tóxico y letal, el farmacéutico quiso saber más datos antes de proporcionarle la sustancia.

-¿Y para qué querría la señora comprar arsénico?

-Para matar a mi marido.

-¡Ah, caramba! Lamentablemente para ese fin no puedo vendérselo.

La mujer, sin decir palabra, abre la cartera y saca una fotografía del marido haciendo el amor con la mujer del farmacéutico.

-Mil disculpas, no sabía que traía usted receta.



Emergencias

Un turista, desesperado, llama al servicio de emergencia médica en una población turística:

-¡Ayúdenme! ¡Me quedé dormido al sol boca arriba en la playa y ahora estoy todo quemado! ¿Qué puedo hacer?

-Esta noche, al acostarse -le responde el médico-, unte todo su cuerpo con una crema de aloe vera, tómese dos pastillas de viagra y, lógicamente, duerma boca arriba.

-Lo del aloe vera y lo de dormir boca arriba lo entiendo, pero... ¿por qué las dos pastillas de viagra?

-Para que la sábana no le toque el cuerpo.



Cobertura médica

Una colaboradora muy importante de un hospital estaba recorriendo las instalaciones con uno de los doctores. Durante su visita por las distintas salas pasan por una habitación en donde uno de los pacientes se estaba masturbando ferozmente.

-¡Ay Dios mío! ¡Esto es vergonzoso! ¿Por qué está haciendo eso ahora?

El doctor que la acompañaba le explicó:

-Lo siento mucho, pero ese señor sufre una enfermedad muy seria, en donde sus testículos se llenan rápidamente con semen. Si no hace eso cinco veces al día explotarían, y él moriría.

En el cuarto siguiente se encuentran con una enfermera que se la está chupando a otro paciente.

-¡Ay Dios mío! ¿Y eso cómo se justifica?

-La misma enfermedad, pero con mejor cobertura médica...



Cirugía confidencial

Una mujer le dice a su cirujano plástico que le gustaría reducir sus labios vaginales de tamaño porque estos están muy sueltos y flameantes. Debido al bochorno insiste en que la cirugía se mantenga en secreto, y el cirujano, naturalmente, acepta. Al despertar de la anestesia encuentra tres rosas cuidadosamente colocadas junto a su cama. Fuera de sí, llama inmediatamente al doctor:

-¡Pensé que le había pedido que no dijese nada a nadie sobre mi operación!

El cirujano le dice que ha llevado a cabo su deseo de confidencialidad y que la primera rosa es de parte de él:

-Me dio lástima porque pasó por todo esto sola. La segunda rosa es de mi enfermera. Me asistió en la cirugía y se identificó porque ella pasó por el mismo procedimiento hace ya algún tiempo.

-¿Y qué hay de la tercera rosa?

-Esa es de un hombre que está en el piso de arriba, en la unidad de quemados. Quería darle las gracias por sus nuevas orejas.



Medicina alternativa

Un médico rural se queda sin gasolina en el campo, a las cuatro de la mañana. A lo lejos ve una lucecita, decide ir a buscar ayuda y empieza a caminar. Cuando llega a la estación de servicio ve velas encendidas y gente llorando.

-Disculpen, me acabo de quedar sin gasolina.

-¡Ay! Se murió mi hija y usted me viene a pedir gasolina.

-Señor, perdóneme, soy médico rural, tuve un accidente... Pero, dígame, ¿qué pasó? Cuénteme, por favor.

-¡Me la trajeron de los maizales!

-¿Y la revisó algún medico?

-¡No, no!

-¿No me permitiría revisarla?

El hombre acepta, el médico entra y cierra la puerta. A los pocos minutos sale y dice:

-Señor, su hija no está muerta, está en estado catatónico, es como una muerte suspendida. Hay que darle un shock para que reaccione.

-¿Y qué hay que hacer?

-Lo más fuerte es echarle un buen polvo.

-Ay, doctor, acá están los familiares, el novio, pero... todavía no se casaron.

-Eso no tiene que ver. En nombre de la ciencia yo me puedo sacrificar.

El médico la desnuda, él se queda en pelotas también y empieza el ñaca-ñaca. Se queda ahí como una hora. La gente golpeaba la puerta, preguntando si faltaba mucho. De pronto sale la chica con algarabía, feliz y gritando "¡Papá! ¡Papá!". La gente levanta al médico en hombros, le van a buscar el coche, se lo llenan de gasolina y el hombre sigue su camino.

Cuatro meses después, el médico rural decide pasar a saludar a esa gente tan amable. Al llegar, otra vez se encuentra con las velas, gente llorando y el padre en la puerta. Le dice:

-¿Qué pasó ahora?

-¡Se murió el abuelo!

-¿Quiere que lo revise?

-¿Para qué? Si hace una semana que todo el pueblo se lo está follando ¡y no reacciona!



La plaquita

En el consultorio, el paciente le muestra a su médico los resultados de sus análisis. El médico los analiza con cara de preocupación y le dice al paciente:

-Vamos a tener que mandarle a hacer una plaquita.

-¿De tórax, doctor?

-No..., de mármol.



Visita al pediatra

Una señora lleva a un bebé recién nacido al doctor. La enfermera los hace pasar al consultorio. Cuando el médico se presenta examina al niño, mide su peso y descubre que está por debajo del peso normal. Le dice el doctor:

-Señora, ¿con qué alimentan a este bebé: con biberón o con el seno materno?

-Con el seno materno.

-Por favor, señora, descúbrase los pechos.

La mujer obedece y el médico toca, aprieta, palpa y oprime ambos pechos, en un examen detallado. Luego le indica a la señora que se cubra y le dice:

-Con razón el niño pesa poco. Señora, ¡usted no tiene leche en los senos!

-Doctor, eso ya lo sabía. Yo soy la abuela del bebé, pero créame ¡estoy súper contenta de haber venido!



Examen médico

Una señora lleva a su hija al médico y le dice:

-Doctor, quiero que le examine los limoncitos a mi hija. Al tocárselos se le ponen duros.

El doctor le hace el examen en las tetillas a la muchacha y luego la señora le dice:

-Ahora quiero que me examine a mí las manzanas. También se me ponen duras cuando me las toco.

El doctor le hace el examen en las tetas a la señora y ella le dice:

-Doctor, ¿qué cree usted que podemos tener en los pechos?

-Yo lo que creo es que esto es una epidemia de frutas, porque fíjese como se me ha puesto a mí el plátano: ¡duro, duro!



Funeral original

En una ciudad estadounidense muere un eminente cardiólogo y sus amigos y familiares deciden hacerle un grandioso y pomposo funeral. Ya en el cementerio y detrás del ataúd se encontraba un gigantesco corazón todo cubierto de flores. Terminado el servicio fúnebre y dichas algunas palabras, el corazón, por un programa de computación se abre poco a poco en dos mitades y el ataúd, a través de unos rieles y al son de una hermosa música, se desliza suavemente dentro del corazón. Una vez adentro, las dos puertas se cierran y el ataúd desaparece de la vista de los presentes, encerrando para toda la eternidad el cuerpo dentro del hermoso corazón.

En ese momento se oye la risa de uno de los amigos del difunto. Todo el mundo se da vuelta para mirarlo y el señor se disculpa diciendo:

-Lo siento, disculpen... estaba pensando en algo similar para mi funeral... ¡Es que soy ginecólogo!



Dieta para adelgazar

-Doctor, ¿qué puedo hacer para adelgazar?

-Basta con mover la cabeza de izquierda a derecha y de derecha a izquierda.

-¿Cada cuánto, doctor?

-Cada vez que le ofrezcan comida.



Terapia de pareja

Marido y mujer acuden al psicólogo tras 20 años de matrimonio. Cuando se les pregunta cuál es el problema, la mujer saca una lista larga y detallada de todos los problemas que ha tenido durante los 20 años de matrimonio: poca atención, falta de intimidad, vacío, soledad, no sentirse amada, no sentirse deseada... La lista es interminable.

Finalmente, el terapeuta se levanta, se acerca a la mujer, le pide que se ponga de pie y la abraza y besa apasionadamente, mientras que el marido los observa con una ceja más alta que la otra. La mujer se queda muda y se sienta en la silla medio aturdida. El terapeuta se dirige al marido y le dice:

-Esto es lo que su esposa necesita al menos 3 veces por semana. ¿Puede hacerlo?

El marido lo medita un instante y responde:

-Bueno, la puedo traer aquí los lunes y los miércoles, pero los viernes me es imposible: tengo pesca.



Elefantes azules

-Doctor, doctor, veo elefantes azules por todas partes.

-¿Ha visto ya a un psicólogo?

-No, sólo elefantes azules.

Más chistes de médicos

martes

Chistes de Médicos

La medalla

Una adolescente, que se siente mal de salud, va con su padre al médico. El profesional, después examinarla, le dice:

-Mira, lo que te ocurre es que estás embarazada.

La joven lo mira, asustada, y exclama:

-¡No puede ser, si mi padre se entera de esto me mata! ¡No se lo puedo decir!

El galeno la tranquiliza, diciéndole que no se preocupe, que a él ya se le ocurrirá algo que decirle a su progenitor. Sale del consultorio y se encuentra con el papá.

-Doctor, ¿qué le pasa a mi hija?

-Mire, señor, su hija se ha tragado una medalla de la virgen. La medalla y la virgen se la hemos sacado, pero al niño... ¡no ha habido manera!



Problemas de insomnio

-Señor Olmedo, para poder curarse de su insomnio lo primero que debe aprender es a no llevarse sus problemas a la cama.

-¡Si yo eso ya lo sé, doctor! Lo que pasa es que mi mujer no quiere dormir en el cuarto de al lado.



De médicos

-Doctor, doctor, cuando era soltera tuve que abortar seis veces, pero ahora que estoy casada no consigo quedarme embarazada.

-Evidentemente, usted no se reproduce en cautividad.



-Doctor, doctor, creo que me he roto el brazo en varios sitios.

-Pues siga mi consejo y no vuelva a esos sitios.



-Doctor, doctor, no puedo recordar nada.

-Vaya, ¿y desde cuándo tiene usted este problema?

-¿Qué problema?



Visita al psicólogo

-¡Estoy desesperada, doctor!

-¿Qué le pasa, señora?

-¡Mi marido es un hijo de puta!

-Pero, ¿por qué dice eso? ¿Qué le ha hecho?

-¡Él, él... él me besó, doctor!

-¿Pero cómo...? A ver, hagamos algo...

El psicólogo toma a la mujer y la besa.

-¿Soy yo acaso un hijo de puta?

-No, doctor, pero... él me manoseó.

-A ver, a ver...

El psicólogo toma a la mujer y la manosea.

-¿Soy yo acaso un hijo de puta?

-No, doctor. Pero él, además... ¡me hizo el amor!

-A ver, a ver...

El psicólogo desnuda a la mujer y le hace el amor.

-Y bien, ¿soy yo acaso un hijo de puta?

-No, doctor, ¡pero él tiene sífilis!

-¡Hijo de puta!



Dé médicos (5)

-Según los informes, le quedan siete días de vida.

-¿Qué puedo hacer, doctor?

-Váyase a vivir con su suegra: le resultará una eternidad.



-Doctor, estoy perdiendo memoria.

-¿Desde hace cuánto tiempo?

-¿Cuánto tiempo de qué?



Los médicos menos fiables son los cirujanos: manejan cuchillos, se ponen máscaras para que no los reconozcan y usan guantes para no dejar huellas.



De médicos (4)

-No encuentro la causa de sus dolores de estómago. Creo que se debe a la bebida.

-Bueno, doctor. Entonces volveré cuando esté usted sobrio.



-Sufro de erección permanente -le dice un joven a la farmacéutica-. ¿Qué me puede ofrecer?

-Pues esta farmacia, un piso de 250 metros cuadrados, un apartamento en la playa y dos Audi...



Implante de testículos

En un accidente un hombre pierde los dos testículos. En el hospital deciden realizar un trasplante lo más rápido posible, pero no encuentran donantes. Piensan entonces en implantarle dos testículos, o de madera o de metal. El médico más viejo opina que lo mejor será ponerle uno de madera y otro de metal, por si hay rechazo. Técnicamente, la operación es un éxito, pero, por temor a una frustración, los médicos no le cuentan nada del implante al paciente.

Pasan los años y el implantado coincide en una revisión rutinaria con uno de los médicos que le atendió tras el accidente. De forma cauta, el astuto médico decide averiguar la evolución.

—¿Qué tal de la operación?

—Perfecto. Nunca he tenido ninguna molestia.

—¿Y sexualmente...?

—Muy satisfecho. Y tengo dos hijos fabulosos.

—¡No me diga! ¿Y cómo están?

—¡Muy bien! Pinocho empezó este año en la guardería y Robocop está en secundaria.



De médicos (3)

-El tratamiento ha terminado. Ahora ya no creerá usted que tiene enemigos imaginarios.

-Ya no, doctor. Desde que estoy en sus manos todos mis enemigos son reales.



-Doctor, tengo tendencias suicidas. ¿Qué hago?

-Págueme por anticipado, por favor.



-Doctor, cuando era soltera tuve que abortar 6 veces; ahora que estoy casada, no me quedo embarazada.

-Evidentemente, usted no se reproduce en cautividad.



-Doctor, entiendo que se vista de blanco, pero ¿por qué tanta luz?

-Hijo mío, no soy médico: soy San Pedro...



De médicos (2)

-Mi médico es un matasanos: estuvo tratando a mi esposa del hígado durante 20 años, y al final murió del corazón.

-El mío es mejor: si te trata el hígado, seguro que te mueres del hígado.



-A ver, señorita, desnúdese por completo.

-¡Si su colega me revisó hace 5 minutos y me dijo que estoy fantástica!

-Precisamente, quiero comprobarlo...



De médicos

-Doctor, ¿cómo está mi corazón?

-Podría estar mejor, pero no se desanime, durará tanto como usted.



-Doctor, tengo los dientes muy amarillos, ¿qué me recomienda?

-Una corbata marrón.



-Doctor, tengo sida. ¿Qué puede recetarme?

-Tres kilos de ciruelas: uno por la mañana, uno a mediodía y uno por la noche.

-Pero, doctor, ¡me voy a pasar el día cagando!

-Ya, pero así aprenderá para qué sirve el culo.



Gran caries

El dentista le dice a su paciente:

-¡Joder! Tiene usted la caries más grande que he visto en mi vida, la caries más grande que he visto en mi vida, la caries más grande que he visto en mi vida...

Y éste le contesta:

-Bueno, bueno, no tiene por qué repetirlo tanto.

A lo que el dentista responde:

-No lo he repetido. ¡Es el eco! ¡Es el eco! ¡Es el eco...!



Me confunden con un perro

-Doctor la gente me confunde con un perro.

-¿Y eso desde cuándo le ocurre?

-Pues, que yo recuerde, desde cachorro.



Ronquidos

-Doctor, en cuanto me duermo empiezo a roncar.

-¿Son fuertes sus ronquidos?

-¡Sí! Mucho.

-¿Y le molestan a su esposa?

-No estoy casado.

-¿Así que duerme solo? Entonces no creo que eso sea un problema.

-¿Que no es un problema? ¡Me han despedido de cinco empleos a causa de ello!



Muedte de un paciente

En el hospital, se acerca un médico a un grupo en la sala de espera, y les dice:

-¿Familiades de Don Damón Cadetedo?

-Sí, somos nosotros.

-Miden, ciento comunicadles que Don Damón ha muedto.

-¡No me joda!

-Vamo a vé... No ce enteda. Ni mejoda, ni va a mejodá. Etá muedto...



Trilema

Un hombre va al psiquiatra y le dice que sufre de un terrible trilema. El psiquiatra, bastante extrañado, le dice que, hasta donde él conoce, sólo existen los dilemas, y le explica que el dilema se presenta cuando uno se encuentra frente a dos alternativas y no sabe cuál es la mejor o cuál elegir.

-Por ejemplo: usted no sabe si ir al cine o al fútbol, no sabe si ir al gimnasio o a montar.

El paciente le pide que le permita explicarle lo que él considera un trilema.

-Verá, doctor, mi vecino me debe un dinero desde hace tiempo y yo todas las mañanas voy a cobrárselo. Cuando llamo a la puerta de su casa sale su esposa, una muchacha rubia, hermosa, con un camisón totalmente transparente y sin nada debajo. Me saluda muy efusivamente, me toma de la mano y me lleva hasta su cama, donde deja caer su camisón, quedando totalmente desnuda. Seguidamente empezamos a hacer el amor y, cuando estamos en lo mejor, sale de debajo de la cama mi vecino, que es un negro grandote, y me penetra analmente, y eso ocurre todos los días que voy a cobrarle mi dinero.

El psiquiatra lo mira, sorprendido, y le pregunta dónde está el trilema. El paciente le dice:

-Precisamente, doctor, ahí está mi trilema, porque yo ya no tengo muy claro a qué voy a la casa de mi vecino: si a cobrarle el dinero que me debe..., si a hacerle el amor a su esposa..., o a que me sodomice el negro...

Pesadillas

Llega un tipo con un ataque de nervios a ver al psiquiatra y le dice:

-Doctor, llevo tres semanas soñando que mi suegra viene a comerme cabalgando sobre un cocodrilo.

-¿Sí, está seguro?

-¡Sí, doctor! Esos ojos amarillos, esa piel escamosa, esos dientes afilados...

-¡Vaya, es terrible!

-¡Un momento, doctor, aún no he acabado! Ahora voy a describirle al cocodrilo.



Análisis por computadora

Un hombre le dijo a sus amigos:

-Desde ayer me duele mucho el hombro, creo que debería ir al médico.

Uno de sus amigos le dijo:

-No es necesario, hay una computadora en la farmacia que puede diagnosticar cualquier cosa mucho más rápido y más barato que un médico. Simplemente tienes que poner una muestra de tu orina y la computadora te va a diagnosticar el problema, y te va a sugerir qué puedes hacer para solucionarlo. Además, sólo cuesta 5 euros.

El hombre pensó que no tenía nada que perder, por lo que llenó un frasco con orina y fue a la farmacia. Encontró la computadora y puso la muestra de orina dentro de un embudo que había en la máquina. Luego depositó los 5 euros en la ranura. La computadora comenzó a hacer ruidos, a encender y apagar varias luces y, luego de una breve pausa, por una ranura salió un papel que decía:

"Tiene usted hombro de tenista. Frote su brazo con agua caliente y sal. No haga esfuerzos físicos de magnitud. En dos semanas se encontrará mucho mejor".

Más tarde, mientras pensaba en lo maravillosa que era esta tecnología y cómo cambiaría la ciencia médica para siempre, se le ocurrió si la computadora podría ser engañada. Decidió probar si lo podía hacer y mezcló agua del grifo, un poco de orina de su perro, y también orina de su hija y de su mujer. Para terminar se masturbó y puso un poco de semen en la extraña mezcla. Fue a la farmacia, puso la muestra en el embudo y depositó los 5 euros. Después de los sonidos y luces de rigor, la máquina imprimió el siguiente análisis:

"Su agua tiene salmonella, cómprese un purificador. Su perro tiene parásitos peligrosos, llévelo al veterinario. Su hija consume cocaína, llévela a rehabilitación. Su esposa está embarazada de dos semanas, pero usted es estéril, consiga un buen abogado. Y, si no deja de masturbarse, nunca le va a dejar de doler el brazo, ¡capullo!"



Dolor de cabeza

Juan no tenía problemas y era feliz. Un día empezó a sufrir dolores de cabeza, ligeros al principio, pero que fueron aumentando hasta llegar a ser insoportables. Cuando su trabajo y su vida empezaron a ser afectados por este problema, Juan se decidió a ir al médico. El especialista lo examinó, realizó radiografías, muestras de sangre, de heces, de orina, y por fin le dijo:

-Le tengo una noticia buena y una mala. La buena es que puedo curarle sus dolores de cabeza. La mala es que para hacerlo tendré que castrarlo. Usted sufre una rara enfermedad en la que sus testículos oprimen la base de su columna vertebral, y eso le causa dolores de cabeza. La única manera de remediarlo es extirpar sus testículos.

Juan quedó deprimido, pero sus jaquecas empeoraban y, desesperado, decidió someterse a la operación. Al salir del hospital, el dolor de cabeza había desaparecido por completo, pero se sentía abatido y desanimado, como si le faltara una parte de sí mismo (obviamente).

-Lo que necesito es un traje nuevo -se dijo-.

Así que entró en la tienda y pidió un traje. El vendedor lo observó por un momento y dijo:

-Muy bien, talla 44.

-¡Exacto! ¿Cómo lo supo?

-Es mi trabajo -repuso el vendedor-.

Juan se probó el traje, que le quedó perfectamente. Mientras se observaba en el espejo, el vendedor le dijo:

-¿Qué le parece una camisa nueva?

Juan respondió:

-Pues, ¿por qué no?

-Veamos, ha de ser un 34 de mangas y dieciséis de cuello.

-¿Cómo lo supo?

-Es mi trabajo -repitió el vendedor-.

Juan se puso la camisa y, mientras se veía en el espejo, el vendedor le dijo:

-¿Unos zapatos nuevos?

-Por supuesto.

El vendedor echó un vistazo a los pies de Juan.

-Un 42.

-¡Exacto! ¿Cómo lo supo?

-Es mi trabajo -respondió el vendedor -

Mientras Juan admiraba sus zapatos nuevos, el vendedor le preguntó:

-¿Qué le parece si se lleva también unos calzoncillos nuevos?

Juan por un segundo pensó en la operación que acababa de sufrir, y dijo:

-Buena idea.

-Debe ser calzoncillo de talla 36 -dijo el vendedor-.

Juan se rió:

-No, se equivoca. He usado talla 34 desde los dieciocho años.

El vendedor negó con la cabeza:

-No es posible que use 34. El calzoncillo estaría demasiado apretado. Le presionaría los huevos contra la base de la columna y tendría todo el día un tremendo dolor de cabeza.



El sacacorchos

El médico recibe una llamada de urgencia:

-¡Doctor, doctor! ¡Uno de nosotros se ha tragadado un sacacorchos!

-¡Dios mío! ¿Y qué han hecho?

-Hemos tenido que abrir la botella con un tenedor.



Apendicitis

Los médicos estamos acostumbrados a que nos llamen por teléfono a cualquier hora. Una noche me despertó un hombre a cuya esposa ya había atendido antes.

-Siento molestarlo tan tarde -me dijo-, pero creo que mi mujer tiene apendicitis.

Aún medio dormido, le recordé que yo le había quitado el apéndice a su esposa dos años atrás.

-Nadie tiene un segundo apéndice -exclamé-.

-Doctor, quizás usted no haya oído hablar de un segundo apéndice -contestó-, pero sí de que podemos tener una segunda esposa.

Más chistes de médicos