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sábado

Chistes de Parejas (5)

Sólo he dormido contigo

La celosa y enfadada mujer le espetó a su marido:

-¡A saber con cuántas mujeres habrás dormido!

Con gran tranquilidad y una sonrisa pícara, él respondió.

-¡Contigo sólo, cariño! Con las otras nunca me da sueño...



Mi mujer no llega al orégano

Una pareja de gitanos fue al ginecólogo. El marido habló así al médico:

-Ayyyy miiiiire, dotor, es que tenemo un pobleeeema: mi mujel y yo queremo tené condescendencia y no podeeemo, pero no sabeeemo si es poque yo soy omnipotente o mi mujel es histérica. Anteriolmente habíamo ido a otro dotor y nos dijo que mi mujel tenía la vajilla rota y la emperatriz subida, y como, ademá, la operaron de la basílica balear, no sabemo si eso puede haber influío. También a mí, hace años, me operaron de la protesta, y a lo mejor me han dejao escuelas en el cuerpo. Nos recomendaron ir a un médico en la capital, que era mu güeno. En esa consurta, a mi mujel le hisieron una coreografía, y el médico nos dijo que no veía na raro, y nos recomendó que hiciéramo el cojito a diario. Entonses, 15 día ella y 15 día yo, estuvimo haciendo el cojito, pero ná de ná. Nos volvimo pa quí y otro dotor nos recomendó hacer vida marítima má endeseguío..., y no fuimos a la playa de Conil, a la de Barbate, y en toas las playas hacíamo vida marítima, pero ná de ná. Ademá, mi mujel hace tiempo tuvo un alboroto y le nació el féretro muerto, y a lo mejor eso ha influido. Pero yo creo personarmente que tol poblema eh que mi mujel es frigorífica, porque nunca llega al orégano...



Carta a la mujer amada

Amada mía:

Por ti soy capaz de cualquier cosa: cruzar océanos a nado, llegar a la cima de la montaña más alta del mundo, gritar a los cuatro vientos mi amor por ti, enfrentarme a cualquier obstáculo que nos separe; te amo tanto...

Besos,

Juanito

P.D.: Llegaré el jueves, si no llueve...



El golfista y la rana

El hombre acababa de empezar su partida de golf. Estando en el segundo hoyo alcanzó a ver a una rana que estaba sentada cerca del green. No le prestó demasiada atención hasta que fue a golpear la bola y escuchó una voz que decía "hierro 9". El hombre miró alrededor y no vio a nadie. De nuevo escuchó "hierro 9". Entonces se dio cuenta de que quien habló fue la rana, y para probar que estaba equivocada tomó el hierro 9 y golpeó. La bola entró directa al hoyo. El hombre se quedó muy sorprendido y le dijo a la rana:

-¡Esto es increíble! Debes ser la rana de la buena suerte, ¿no?

La rana respondió:

-Rana afortunada.

El hombre decidió llevarse a la rana al siguiente hoyo.

-¿Qué opinas, rana?

-Madera 3.

El hombre sacó una madera 3 y golpeó la bola, haciendo un hoyo en uno. Se quedó complentamente desconcertado, sin saber qué decir. Cuando terminó el recorrido, el hombre había hecho la mejor puntuación de su vida, así que le preguntó a la rana:

-¿Y ahora qué hacemos?

-Las Vegas -contestó la rana-.

De modo que se fueron a las Vegas, entraron en un casino y el hombre le dijo a la rana:

-¿Y ahora qué?

-Ruleta -dijo la rana-.

Se acomodaron frente a la ruleta y el hombre dijo:

-¿Cuánto debo apostar y a qué?

-$30.000, número 6.

Esta apuesta se pagaba 36 a 1, pero después de lo que sucedió en el campo de golf el hombre no se lo pensó dos veces. Miles de fichas se acumularon frente al hombre cuando la bolita se paró en el número 6.

-¿Y ahora?

-Apuéstalo todo de nuevo al 6 -dijo la rana-.

El hombre volvió a ganar, cambió sus fichas y consiguió la mejor y más cara habitación del hotel. Una vez en ella, le dijo a la rana:

-Rana, no sé cómo pagarte. Me has hecho ganar todo este dinero y te estoy eternamente agradecido.

La rana contestó:

-Bésame.

El hombre pensó que después de todo lo que la rana había hecho por él es lo menos que se merecía. Cuando besó a la rana, ésta se convirtió en una hermosísima y joven mujer.

-Y esta es la razón por la cual la chica estaba en mi habitación, Elin. ¡Te lo juro por lo que más quiero, o dejo de llamarme Tiger Woods!



El viajante y su mujer

El viajante llegó a su casa después de haber pasado dos semanas de viaje.

-¡María! Vengo que no me aguanto, ve quitándote la ropa que te voy a echar el polvo de tu vida.

Entraron en la habitación, se metieron en la cama e hicieron el amor de manera salvaje, brutal, escandalosa. Fue tal el ajetreo y el ruido de la cama contra la pared, que al poco de empezar escucharon unos golpes al otro lado de la pared, acompañados por las voces del vecino:

-Ya está bien, ¿no? ¡Toda la semana igual, coño...!



Amores circenses

El director del circo entró su caravana y contempló con horror cómo su contorsionista esposa se refocilaba en la cama con Peter el enano.

-¡Pérfida mujer! -le recriminó su esposo-. ¿Cómo puedes hacerme esto? ¡Si hace apenas una semana te encontré con Jack el gigante!

-¡No te enfades, cariño! ¿No ves que me estoy quitando?



Una final es algo irrepetible

El hombre tenía un palco preferente reservado para la final del mundial de fútbol. Cuando se sentó, comprobó que el sitio de al lado estaba vacío, así que preguntó al hombre sentado en el siguiente asiento:

-¿Está ocupado?

-No, no lo está.

-¡Vaya, es increíble! ¿Quién, en su sano juicio, gasta tanto dinero en un asiento como éste para la final del mundial, el evento deportivo más grande del mundo, y luego no lo usa?

-Verá, en realidad el asiento es mío... Lo pagué hace dos años, pues se suponía que mi esposa me iba a acompañar..., pero ella falleció. Este es el primer mundial en el que no vamos a estar juntos desde que nos casamos, en 1982.

-¡Eso es terribe, lo lamento mucho! Pero, ¿no encontró a nadie que quisiera acompañarle? ¿Un amigo, un pariente o incluso un vecino que pudiera ocupar el asiento?

-¡No, ciertamente no! ¡Todos esos huevones prefirieron asistir al funeral!



Triángulo amoroso


Un hombre entró en la habitación con una cabra en brazos. Su mujer, echada en la cama, estaba leyendo un libro. Dijo el hombre:

-Mira, cariño, esta es la vaca con la que hago el amor cuando tienes jaquecas.

Contestó la mujer:

-Si no fueras tan tonto, te darías cuenta de que es una cabra.

El hombre sonrió y replicó:

-Si no fueras tan tonta, te darías cuenta de que estoy hablando con la cabra.




¿Quién quiere ser millonario?

Mi esposa y yo estábamos viendo "Quién Quiere Ser Millonario" mientras estábamos en la cama. La miré y le pregunté:

-¿Quieres tener sexo?

-No -me contestó-.

Así que le pregunté:

-¿Respuesta definitiva?

-Sí -me contestó-.

-Entonces voy a llamar a una amiga.

Y fue a partir de ese día que comencé a cojear, doctor.




El marido perfecto

Un grupo de hombres estaba en los vestuarios del gimnasio cuando sonó un teléfono móvil. Al cabo de unos segundos uno de ellos, activando el manos libres, contestó:

-¿Diga?

-¿Querido, eres tú? ¡Se oye muy mal!

-¿Hola? ¡Hola! ¿Diga?

-¿Estás en el gimnasio?

-¡Sí!

-Te llamo porque estoy frente al escaparate de una peletería, viendo un abrigo de visón precioso. ¿Puedo comprármelo?

-¿Y cuánto cuesta?

-Unos 3.000 euros.

-¡Bueno! Pero cómprate también un bolso que haga juego, amor mío.

-¡Bueno! ¡Verás...! Resulta que también pasé por un concesionario de automóviles, y pensaba que ya es hora de cambiar el coche, así que entre y pregunté. ¿Y sabes qué? Resulta que tienen un BMW en oferta y es el último que les queda.

-¿Y de cuánto es esa oferta?

-Solo unos 50.000 euros. ¡Y es divino...!

-¡Bueno! Cómpralo, pero que te lo den con todos los extras y, si sale por un poco más, como situación excepcional, no me voy a enfadar.

La mujer, viendo a su marido con tan buena predisposición, decidió arriesgarse:

-Cariño, ¿te acuerdas que te conté que mamá quería venir a vivir con nosotros? ¿Te parece bien que la invite por un mes, a prueba, y el mes que viene lo volvemos a hablar?

-¡Bueno, está bien! Pero no me pidas nada más, ¿eh?

-De acuerdo, cariño. ¡Ay, cuánto te adoro, mi amor!

-¡Yo también te quiero! ¡Un besito, mi amor!

Al colgar el teléfono, el hombre miró al perplejo grupo y preguntó:

-¿Alguien sabe de quién es este móvil?




La última confesión

Un moribundo llamó a su mujer para confesarle sus mentiras y poder así morir en paz.

-María, ¿recuerdas aquella criada que tuvimos cuando vivíamos en Valencia, la que siempre llevaba desabrochado algún botón de la blusa? ¡Pues ese cuerpo fue mío!

-¿De verdad, Pepe?

-¿Y recuerdas a tu amiga Virtudes, aquella rubia despampanante que siempre iba con minifalda? ¡Pues ese cuerpo también fue mío!

-¡No me digas! Pepe, ¿y tú recuerdas cuando en Barcelona vivíamos enfrente del parque de bomberos? Pues ese cuerpo fue mío...




De morros


Por la mañana, el marido había discutido con su esposa. Por la noche, al llegar a casa, se desnudó y se metió en la cama. Levantó la sábana y observó el cuerpo de su esposa, al tiempo que sentía una erección. Inmediatamente detuvo el instrumento con la mano y dijo:

-¡Quieto, Canelo, que la señora está de morros!

A lo que ella contestó:

-¡Estoy de morros contigo! ¡El Canelo no me ha hecho nada!




Elogio


La mujer estaba desnuda, mirándose en el espejo de la habitación. No estaba contenta con lo que veía y le dijo al marido:

-Me siento horrible, parezco vieja, gorda y fea. Necesitaría algún elogio para sentirme mejor.

El marido la miró y respondió:

-¡De la vista estás perfecta!




Reflejos en el espejo


La señora le dijo a su marido:

-No hemos comido carne en varios meses. Dame dinero para comprar al menos algo de carne picada.

-Ven conmigo -respondió el marido-.

Éste sacó de su cartera un billete de 500 euros y lo puso frente al espejo. Mientras le mostraba la imagen del billete reflejada en el espejo, le dijo a su mujer:

-¿Ves ese billete? Es tuyo.

Luego le puso frente a los ojos el billete y le dijo:

-¿Ves este billete? Es mío.

Él, con una sonrisa burlona, cogió el billete y lo volvió a guardar en la cartera. Esa noche, cuando él llegó a casa y encontró a su esposa en la cocina, acomodando en la nevera varios kilos de carne de excelente calidad, preguntó a su esposa, asombrado:

-¿De dónde ha salido toda esa carne?

-Ven conmigo -respondió la mujer-.

Lo llevó frente al espejo, se levantó la falda y le enseñó el reflejo de su trasero en el espejo.

-¿Ves ese culito? Es tuyo.

Añadió después, mostrándole el verdadero trasero:

-¿Ves este otro? Ahora es del carnicero.




Cartas de amor en la distancia

Un soldado español destinado en Irak recibió una carta de su novia desde Madrid. La carta decía lo siguiente:

"Querido Alberto: Ya no puedo continuar con esta relación. La distancia que nos separa es demasiado grande. Tengo que admitir que te he sido infiel dos veces desde que te fuiste y creo que ni tú ni yo nos merecemos esto, lo siento. Por favor, devuélveme la foto que te envié. Con cariño, Sofía."

El soldado, muy herido, le pidió a todos sus compañeros que le regalaran fotos de sus novias, hermanas, amigas, tías, primas, etc. Junto con la foto de Sofía, incluyó todas esas otras fotos que había recolectado de sus amigos. Había 57 fotos en el sobre y una nota que decía :

"Querida Sofía: Perdóname, pero no puedo recordar quién coño eres. Por favor, busca tu foto en el paquete y me devuelves el resto."



Sin anestesia


Una mujer y su esposo tuvieron que interrumpir sus vacaciones para acudir al dentista.

-Necesito una extracción, pero sin anestesia, porque llevo mucha prisa -anunció la dama-. Extraiga la muela lo más rápido posible para que podamos irnos pronto.

Muy impresionado, el dentista exclamó:

-¡Qué valiente es usted, señora! ¿Cuál es la pieza?

La mujer se volvió a su marido y le dijo:

-Muéstrale la muela que te duele, cariño.

viernes

Chistes de parejas (4)


Sensibilidad masculina


Una mujer conoció a un hombre en un bar. Conversaron, congeniaron y terminaron marchándose juntos. Fueron al apartamento de él y, mientras él le enseñaba el lugar, ella advirtió que su dormitorio estaba lleno de ositos de peluche, todos bien acomodados; los más grandes en la repisa de arriba, los medianos en el centro y los pequeñitos abajo. La mujer quedó muy sorprendida de que un hombre tuviera esa colección de peluches, pero decidió no comentarle nada y se alegró de que él no tuviera miedo de mostrar su lado más sensible (ese que tanto les gusta a las mujeres). Ella lo miró a los ojos, se besaron y a los tres minutos ya estaban en la cama. Después de una intensa noche de pasión, ella, muy feliz con su hombre sensible, acurrucada junto a él, le preguntó:

-¿Y bien? ¿Qué tal estuvo?

-No estuvo mal... Puedes retirar tu premio de la repisa del medio.




¿Embriagado?


En la noche del 25º aniversario de bodas, el esposo llegó a casa complentamente borracho, arrastrándose por el suelo. Cuando su esposa lo vio, muy indignada, le dijo:

-¡Pero si estás complentamente borracho! ¡No lo puedo creer! ¿Por qué me haces esto en nuestra noche de aniversario?

-¿Yo? Sólo obedecí tus órdenes, mi amor... ¡hip!

-¿Qué órdenes, inútil?

-Leí tu nota, la que decía "¡Te espero esta noche 'embriagado', amorcito!".

La esposa, con un tremendo enfado, contestó:

-Decía "enviagrado", imbécil, "¡en-viagra-do!".





Dime algo bonito


La mujer estaba desnuda, mirándose en el espejo de la habitación. No estaba muy feliz con lo que veía y le dijo a su marido:

-¡Me siento horrible! Parezco vieja, gorda y fea. Realmente necesito que me digas algo bonito...

El marido respondió:

-¡De la vista estás estupendamente!



Viaje a Australia

Llegó la mujer a casa y el marido estaba preparando una maleta. Ella preguntó:

-¿Qué estás haciendo?

-Estoy preparando una maleta.

-¿Y para qué?

-Para irme a Australia.

-¿Y para qué?

-Dicen que allí pagan 100 dólares por cada relación sexual.

La mujer, entonces, también se puso a preparar una maleta. Él preguntó:

-¿Qué estás haciendo?

-Estoy preparando una maleta.

-¿Y para qué?

-Para irme a Australia.

-¿Y para qué?

-Para ayudarte. ¡No creo que consigas sobrevivir con 100 dólares al mes!



Las estatuas

En el parque de María Luisa había dos estatuas de un hombre y una mujer y llevaban muchos años una enfrente de la otra. Una mañana se les apareció un ángel y les dijo:

-Como habéis sido unas estatuas ejemplares y habéis deleitado a mucha gente, voy a concederos lo que más ansiáis: la vida. Tenéis treinta minutos para hacer todo lo que queráis.

Al mover el ángel una mano, las dos estatuas cobraron vida. Las dos se miraron, sonrieron y corrieron detrás de unos arbustos. A los quince minutos, las dos estatuas salieron de los arbustos con las caras llenas de satisfacción.

-Todavía os quedan quince minutos. ¿Queréis continuar?

La estatua hombre miró a la estatua mujer y le dijo:

-¿Quieres volver a hacerlo?

-¡Claro que sí! -dijo la estatua mujer, sonriendo-. Pero esta vez tú agarras la paloma y yo me cago encima de ella.



Ex-novia borracha

Mi mujer y yo estábamos sentados en una mesa del bar. Yo me estaba fijando en una chica borracha que estaba sola en una mesa próxima y que balanceaba su copa en mi dirección. Mi mujer preguntó:

-¿La conoces?

-Sí -dije yo-. Ella es una antigua novia mía. Empezó a beber después de separarnos, hace ya bastantes años y, por lo que sé, nunca más ha vuelto a estar sobria.

-¡Dios mío! -contestó mi mujer-, ¡nunca pensé que alguien pudiese celebrar algo durante tanto tiempo!



La reencarnación

Dos campesinos, Juan y María, mientras se preparaban para ir al campo a realizar sus tareas, mantenían la siguiente conversación:

-Oye, Juan, ¿cómo es eso de la reencarnación?

-A ver, María, súbete a la burra, aquí junto a mí, y por el camino te lo explico.

Una vez en camino, cabalgando ya los dos sobre la burra, Juan le dijo:

-Mira, María, ¿ves aquella vaca? Esa puede ser tu tía Gertrudis en su nueva vida.

A continuación le dijo:

-Mira, ¿ves esos puercos que están allí, en el lodo? Pueden ser tu tío José y tu hermano Remigio, los que se ahogaron en el río.

María comenzaba a estar enfadada con las explicaciones de Juan.

-Mira, María, ¿y ves aquel perro roñoso? Ese puede ser tu primo Cipriano.

De repente, María comenzó a sollozar y Juan, sorprendido, le preguntó por qué lloraba.

-¡Ay, Juan, me siento muy triste!

-¿Pero por qué, María?

-¡Porque seguramente hemos venido montados en tu puta madre!



El marido de Doña Leonor

Doña Leonor le dijo a su vecina:

-¡Mi marido es tonto! Hace un buen rato lo mandé a comprar una barra de pan y aún no ha vuento. ¿Qué te apuestas a que vuelve sin ella?

En ese momento llegó el esposo de doña Leonor, con una sonrisa de oreja a oreja.

-¡No te vas a creer lo que me ha pasado! Al bajar las escaleras me encontré con la vecina del segundo, esa mujer joven de enormes pechos y con un trasero que corta la respiración. Sin decir palabar, me agarró de la corbata y me introdujo en su piso. Me llevó hasta su habitación, me tiró sobre la cama, se desnudó por completo y me excitó de tal manera que sentí renacer en mí sensaciones olvidadas por completo. Le hice el amor tres veces seguidas, hasta saciarla por completo. Luego me vistió y me acompañó hasta la puerta, regalándome cientos de caricias. ¡Aún no me lo puedo creer, me siento en una nube!

Doña Leonor, volviéndose hacia su vecina, exclamó:

-¿Qué te dije? ¡Al tonto se le olvidó el pan!



Rescátame

Una pareja caminaba por la orilla del mar cuando la mujer preguntó:

-Mi amor, ¿si yo me tirara al agua tú saltarías a rescatarme?

-Si te digo que sí, ¿te tiras?



Remedio para el colesterol


Cuando ella regresó del médico, el marido, preocupado, le preguntó:

-Cariño, ¿qué te ha dicho el médico?

Ella respondió:

-A partir de hoy, no tendremos más relaciones sexuales. El médico me ha prohibido terminantemente las grasas.



Juegos de cartas

Dos parejas estaban jugando a la baraja. A Jorge se le cayeron unas cartas al suelo y, cuando se agachó para recogerlas, observó que la mujer de Pablo no usaba ropa interior y había abierto provocativamente sus piernas para que él la viera sin problemas. Algo incómodo, Jorge se golpeó la cabeza con la mesa y se levantó con cierto rubor en su rostro. Más tarde, Jorge fue a la cocina a buscar una cerveza y la mujer de Pablo lo siguió. Al llegar junto a él, le preguntó:

-¿Viste algo interesante debajo de la mesa?

Jorge admitió que sí, y ella continuó:

-¡Puede ser tuyo por sólo 500 euros!

Jorge se lo pensó sólo un momento y admitió estar interesado. Quedaron en encontrarse el viernes siguiente a las cuatro, cuando Pablo estuviera en la oficina.

Ese viernes, Jorge fue a casa de Pablo y, después de una sesión de sexo como hacía mucho tiempo no tenía, le pagó a la mujer los 500 euros acordados. Un rato después llegó Pablo y le preguntó a su mujer:

-¿Estuvo Jorge aquí esta tarde?

La mujer, un tanto sorprendida y asustada, respondió que sí.

-¿Y te dio 500 euros?

Ella pensó que él lo sabía todo y, temerosa, dijo:

-Sí, me los dio... ¿Por qué...?

-¡Ah, qué bien! -respondió Pablo-. Porque pasó por mi oficina esta mañana y me pidió 500 euros prestados. Me dijo que me los devolvería esta tarde al pasar por casa y que te los dejaría a ti si yo no estaba...



Madre de seis

Baltasar tenía seis hijos y estaba muy orgulloso de ello. Tan orgulloso estaba de sí mismo que comenzó a llamar a su esposa "madre de seis", aún sabiendo que a ella le molestaba que la llamara así.

Una noche Baltasar y su esposa fueron a una fiesta. Cuando llegó la hora de marcharse, él quiso saber si su esposa estaba lista para irse también, así que gritó con todas sus fuerzas:

-¿Nos vamos a casa, "madre de seis"?

Ella, irritada por la indiscreción de su esposo, le contestó gritando también:

-Cuando quieras, "padre de cuatro".



Recompensa inesperada

El hombre despertó aquella mañana con una tremenda resaca. La noche anterior se había corrido una enorme juerga fuera de casa. Bebió como un cosaco, ni siquiera se acordaba de cómo había regresado a su casa. Preso de un dolor de cabeza lacerante, doloridos todos los músculos del cuerpo, la garganta reseca, con un sabor en la boca a cobre y vinagre, tenía miedo aún de abrir los ojos, pues le esperaba, estaba seguro, la bronca de su mujer.

Abrió los ojos como pudo, y lo que vio lo descolocó. Sobre la mesita de noche había una pequeña nevera, llena de cubitos de hielo, con un par de cervezas bien frías. Al lado, había un par de Alka-Seltzers y un vaso de agua. Al lado del vaso había un sobrecito perfumado. El hombre, anonadado, abrió el sobre y en su interior halló una nota que decía: "Amor mío, vida de mi vida: perdona que no esté aquí para atenderte. Salí un momento, pero regresaré pronto para estar contigo. Te he dejado estas cosas sobre la mesita para que alivies el malestar que quizás sientas después de la borrachera de anoche. Te he preparado un caldito como a ti te gusta, pollo y res, que te espera en el comedor. Le pedí a nuestro hijo que te lo sirva y que esté pendiente de ti. Te dejo un beso con todo mi amor. Tu esposa que te adora".

El hombre no daba crédito a sus ojos. Bebió con deleite las dos cervezas bien frías, se bañó, se vistió y bajó al comedor. Ahí, en efecto, lo esperaba su hijo, que lo saludó con cariño y le sirvió el caldo preparado por su madre. Se lo tomó en silencio, mientra pensaba: "¿Qué esta sucediendo aquí? ¿Estaré soñando? ¿Será todo esto una vana ilusión de los sentidos?". Entonces se atrevió a preguntar, con timidez:

-¿Qué pasó anoche, hijo?

-Llegaste a las tres de la mañana, y venías en completo estado de ebriedad. Estrellaste el coche en la puerta del garaje, le diste una patada al gato, vomitaste en el salón y arruinaste la alfombra que mamá acababa de comprar, orinaste en la maceta. Luego te caíste en la escalera y ahí te quedaste, sin sentido. Tuvo que despertarme mamá para que la ayudara a llevarte a la cama.

-Y entonces, ¿por qué todo esto? ¿Por qué las cervecitas, la cariñosa nota, el estupendo caldito y todas estas atenciones?

Respondió el muchacho:

-Porque mamá te iba a desvestir en la cama y, cuando empezó a bajarte los pantalones, tu dijiste:

-¡Quieta, cabrona! ¡Que soy un hombre casado!



En la cama tampoco sirves

El esposo, de profesión médico, y la esposa se pelearon a la hora del desayuno. Él, furioso, se puso en pie y le dijo:

-Y, por cierto, ¡que sepas que en la cama tampoco sirves!

Dicho esto, dio un portazo y se fue al trabajo. Al cabo de un rato, recapacitó sobre lo grosero que había sido y decidió intentar arreglar las cosas, así que llamó a su casa. Ella no cogió el teléfono hasta que hubo sonado varias veces. El esposo, muy irritado por la espera, le preguntó:

-¿Por qué has tardado tanto en contestar al teléfono?

Ella dijo:

-Estaba en la cama.

-¿En la cama tan temprano? ¿Qué estabas haciendo?

-Buscando una segunda opinión.



Clases de canto

Una pareja de recién casados acababa de mudarse a un nuevo barrio. A las dos semanas, la chica se inscribió en un curso de canto. Siempre que ella empezaba a ensayar, el esposo salía a la calle y se sentabe enfrente de la entrada a la casa. Allí esperaba a que su esposa finalizara. Extrañada, un día ella le preguntó:

-Mi amor, ¿por qué cuando yo canto tú sales a sentarte frente a la entrada de la casa?

-Mi cielo, es que no quiero que los vecinos piensen que te estoy pegando.



Espantosa pesadilla

La pareja dormía profundamente cuando, de improviso, él comenzó a gritar desesperadamente. Ella se despertó, asustada, y encendió la luz. Su marido estaba sentado en la cama, bañado en un sudor frío, con los cabellos erizados y los ojos a punto de salirse de sus órbitas.

-¿Qué te pasa? -preguntó ella-.

-Tuve una espantosa pesadilla.

-¿Qué soñaste?

-Soñé que Angelina Jolie, Cameron Diaz, Salma Hayek y tú os estabais peleando por mí.

La mujer, confusa, le dijo:

-¿Y dónde está la pesadilla?

Sin dejar de temblar, respondió él:

-¡Ganaste tú!



Adulterio clerical

El marido llegó a casa y sorprendió a su mujer yaciendo en el lecho conyugal con un desconocido. Desconocido para él, que no para ella, pues ésta no cesaba de dirigirse a él, empleando para ello la familiaridad del tuteo: "¡Sigue, sigue, dale, dale, no pares!". Al lado de la cama, sobre una silla, estaba la ropa de él: un traje negro, una camisa blanca y un alzacuello, por lo que el avispado marido dedujo que se trataba de un clérigo. Al verse sorprendido, el fogoso amante saltó de la cama y, avergonzado, se dirigió al cornudo marido en estos términos:

-Keiner ist ohne Fehler. Die Liebe ist blind.

Esta alemana frase, que traducida al castellano vendría a significar "Nadie está libre de defectos. El amor es ciego", fue la única pronuncidad por el clérigo, quien acto seguido tomó sus ropas y comenzó a vestirse. El marido se giró hacia su mujer y, furioso, le preguntó:

-¿Qué siginifica esto?

-Tendrás que buscarte un traductor. Desconozco por completo la lengua germánica.

-¡No me refiero a eso, zorra miserable! Lo que quiero saber es quién es este individuo.

-¿Ya no te acuerdas? -respondió ella con una leve sonrisa-. Te dije que quería comprarme un perro chihuahua, pero tú me aconsejaste que sería mejor un pastor alemán.



Unas gafas para la novia

Un amigo mío se fue a Madrid en viaje de trabajo, sabiendo que su novia necesitaba unas gafas para la vista, y encontrando la ocasión de comprarle unas muy bonitas y baratas entró en una óptica. Después de ver unas cuantas se decidió por unas y se las compró. La dependienta se las envolvió y pagó la cuenta pero, al marcharse, en lugar de coger el paquete con las gafas cogió otro muy parecido que había al lado. El paquete contenía unas bragas que una clienta de la óptica acababa de comprarse en una corsetería. Mi amigo, que no se dio cuenta de la equivocación, se fue directamente a correos y le envió el paquete a su novia, junto con una carta. La novia, al recibirlo, se quedó extrañadísima con el contenido, así que abrió la carta y leyó:

"Querida Marta:

Espero que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que llevas mucho tiempo llevando las mismas y éstas son cosas que se deben cambiar de vez en cuando. Espero haber acertado con el modelo. La dependienta me dijo que era la última moda, de hecho me enseñó las suyas y eran iguales.

Yo, para comprobar si eran ligeras, las cogí y me las probé allí mismo. No sabes cómo se rio la dependienta, porque esos modelos femeninos en los hombres quedan muy graciosos, y más a mí, que sabes que tengo unos rasgos muy prominentes. Una chica que había allí me ayudó también a decidir. Me las pidió, se quitó las suyas y se las puso para que yo pudiera ver el efecto. A esta chica le lucían menos que a la dependienta, porque el pelo se las tapaba un poco por los lados, pero aún así me pareció que le favorecían muchísimo.

Finalmente me decidí y te las compré. Póntelas y se las enseñas a tus padres, hermanos y, en fin, a todo el mundo, a ver qué dicen. Al principio te sentirás rara, acostumbrada a ir con las viejas, y últimamente a no llevar ningunas, pero sobre todo mira que no te estén pequeñas, que si no te van a dejar señal cuando te las quites.

¡Ah! Y ten cuidado también de que no te estén grandes, no sea que se te caigan cuando vayas andando. Para que te sean útiles y resulten más bonitas me han aconsejado que las limpies muy a menudo. Igualmente me recomendaron que tengas cuidado con los roces porque se acaban estropeando. Llévalas con cuidado y, sobre todo, no vayas a dejártelas por ahí y las pierdas, que tú tienes la costumbre de quitártelas en cualquier parte.

En fin, para qué te voy a decir más. Estoy deseando vértelas puestas. Creo que éste es el mejor regalo que podía hacerte. Un beso de tu Carlos."



Yo también te...

La muchacha le dijo a su novio:

-Cariño, te voy a decir dos palabritas que nos unirán para toda la vida.

Preguntó el, emocionado:

-¿Qué palabritas son esas, mi vida?

La chica le murmuró al oído:

-Estoy embarazada.



Suerte


Mi esposa tiene una suerte extraordinaria. Hace pocos días se encontró tirado en la calle un abrigo de visón que, por una notable casualidad, tenía sus iniciales bordadas en el forro. Más tarde ganó en una rifa un coche descapotable último modelo. Anteayer encontró en un cubo de basura un collar de perlas auténticas y un anillo de brillantes. ¡Es impresionante! En cambio yo no tengo ninguna suerte. Bien es cierto que ayer encontré en un cajón de nuestra habitación un pijama casi nuevo, pero me queda demasiado grande...


Más chistes de parejas

jueves

Chistes de Parejas (3)

La primera vez

La joven pareja, en su noche de bodas, se disponía a irse a la cama. El enamorado esposo, ante la mirada apurada de su joven mujer, le preguntó:

-Cariño, dime, ¿es tu primera vez?

La esposa le respondió dulcemente:

-Hoy, sí.



Esposa chivata

A un hombre lo paró la Guardia Civil de tráfico cuando iba conduciendo hacia su casa en compañía de su esposa.

-¿Cuál es el problema, agente?

-Circulaba usted a 120 kilómetros por hora en una zona de límite 80.

-No señor, iba a 85.

-No es cierto, Luis, ibas a 120 -intervino la esposa-.

El hombre echó una mirada de advertencia a su mujer.

-También lo voy a multar porque tiene fundida la luz de freno de la izquierda -continuó el guardia-.

-¿Luz? ¿Qué luz ? No tenía ni idea.

-No te hagas el tonto, Luis -dijo la esposa-. Te dije que tenías la luz fundida hace lo menos seis semanas.

Esta vez la mirada fue venenosa, de esas que causan pavor.

-También lo multaré por no usar el cinturón de seguridad.

-¡Pero si me lo quité en el momento que me detuvo!

-¡Por favor, Luis! ¡Pero si tú nunca lo utilizas!

Esta vez Luis no aguantó más y gritó a su mujer:

-¡Cierra el pico, hija de puta!

-Señora -intervino el agente-, ¿su esposo le habla así normalmente?

-No, agente. ¡Sólo cuando está borracho!



Regalo de cumpleaños


Una mujer se levanta por la mañana, despierta a su marido y le dice:

–Cariño, he tenido un sueño maravilloso: he soñado que me regalabas un collar de diamantes por mi cumpleaños. ¿Qué querrá decir?

El marido sonríe y le contesta:

–Lo sabrás en tu cumpleaños.

Llega el día del cumpleaños de la esposa y el marido entra en casa con un paquete en la mano. La mujer, emocionada, se lo quita de las manos, rasga nerviosa el papel, abre rápidamente la caja y encuentra un libro titulado "El significado de los sueños".



Sé fuerte, mi amor

Un hombre escapa de la prisión donde ha estado preso durante quince años. Entra a una casa a buscar dinero y armas y encuentra a una pareja joven haciendo el amor en la cama. Le ordena al tipo que se levante y lo amarra a una silla. Amarra a la mujer a la cama, se le monta encima y pega su boca al cuello de ella. Luego se levanta y va al baño. Mientras el prófugo está en el baño, el esposo le dice a la mujer:

-Mi amor, escucha, este hombre es un convicto que ha escapado, mira su ropa. Probablemente pasó mucho tiempo en la prisión y no ha visto una mujer en años. Lo vi cuando besó tu cuello. Si quiere tener sexo no te resistas, no te quejes, haz todo lo que te ordene. Satisfácelo sin importar lo que te pida. Este tipo probablemente es muy peligroso y si se molesta nos puede matar a los dos. Sé fuerte, mi amor. ¡Te amo!

Y la mujer le responde:

-Él no estaba besando mi cuello, me susurraba algo al oído. Me dijo que es gay activo, que le pareciste muy guapo, muy pero muy guapo, y que tienes un culo precioso. Y me preguntó si teníamos vaselina; le dije que estaba en el baño. Sé fuerte, mi amor. ¡Yo también te amo!



Infidelidad

Al regreso del trabajo, el marido encuentra a su esposa en la cama con un jovencito. El hombre comienza a armar un gran escándalo y, cuando estaba a punto de derrumbar la casa, la mujer lo interrumpe:

-Antes de hacer una locura tienes que oír cómo fue lo que pasó: al regresar a casa, vi a este joven que parecía cansado, con hambre y harapiento. Entonces lo invité a pasar y le di la comida que te preparé ayer y que tú no quisiste comer porque ya habías cenado con tus amigos. Él estaba descalzo y entonces le di aquel par de zapatos que todavía están nuevos y que tu no quieres usar porque te los regaló mi madre. Él tenía mucho frío y yo le di el suéter que te compré para tu cumpleaños y que no usas porque no combina con tu estilo de vestir. Sus pantalones estaban rotos, y entonces le di tus jeans que estaban en perfecto estado pero que ya no usas porque no te entran. Como estaba sucio, le aconsejé que se diera un baño y aproveché para darle aquella loción que te traje de Francia que tú nunca usaste porque te daba alergia. ¡Ahh...!, y cuando él ya se iba me preguntó: "¿Tiene alguna otra cosa que su marido ya no use?" Y... se la di.



Seguro de vida

El esposo llega muy conmovido y le dice a la esposa:

-Mi amor, voy a contratar un seguro de vida por 50 millones, para que cuando yo muera no pases penurias.

-Tranquilo, mi amor, con que te mueras ya para mí será suficiente.



Un regalo para la novia

Un joven quería comprarle un regalo a su novia por su cumpleaños. Luego de pensarlo mucho, decidió que un par de guantes sería muy apropiado y algo romántico. La hermana de la novia lo acompañó a comprarlos, y lo ayudó a elegir unos guantes de color discreto. La hermana de la novia también aprovechó que estaba en el centro comercial y decidió comprarse unos calzones. A la hora de envolver el regalo, la vendedora se equivocó y envolvió los calzones en lugar de los guantes. Sin revisar el contenido del paquete, el joven envió el regalo a su novia acompañado con la nota siguiente:

"Elegí este regalo porque he notado que no usas nada cuando salimos por las noches. Si no hubiera sido por tu hermana habría elegido los largos con botones, pero ella se probó estos cortos y juntos verificamos que son más fáciles de quitar. Habría querido elegir un color más adecuado, pero la vendedora me mostró los que ella está usando hace tres semanas y no se le nota la mugre para nada. Le pedí a la vendedora que se probara éstos que compré para ti, y se veían muy bien.

Quisiera estar contigo para ponértelos por primera vez, porque no tengo ninguna duda de que otras manos los tocarán antes que yo te vuelva a ver. Cuando te los quites no te olvides de soplarlos antes de guardarlos porque es natural que tomen un poco de humedad. Pienso solamente en cuántas veces los voy a besar durante los próximos meses. Espero que los uses para mí el viernes de la próxima semana por la noche.

Con todo mi amor.

José Carlos

PD: Me enteré que la última moda es usarlo doblándolos un poquito hacia abajo para que se vea el peluche."



Necrofilia

Un hombre fue puesto delante de un juez y se le acusó de necrofilia (practicar sexo con un cadáver). Le dice el juez:

-Llevo veinte años como juez y nunca vi una cosa tan baja e inmoral. Deme una sola razón para que yo no lo encarcele.

El hombre responde:

-No le voy a dar una, sino tres buenas razones:

1ª) No es de su incumbencia.

2ª) Ella era mi esposa.

3ª) Yo no sabía que estaba muerta. Ella siempre actuaba así.



Me traicionó el subsconciente

Un hombre subió al avión con un ojo morado y, al sentarse, se percató de que su vecino de asiento también tenía un ojo morado.

-¡Qué casualidad, los dos tenemos un ojo morado, ¿puedo preguntar qué te pasó?

-Pues mira, me traicionó el subconsciente. Esta mañana, en el mostrador de la aerolínea había una rubia buenísima, con pechos grandes y bonitos, así que cuando quise decir "¿Me da dos billetes para Viena?" lo que en realidad dije fue "¿Me da dos melones, tía buena?". Entonces, ella se ofendió y me arreó un buen golpe en el ojo. ¿Y a ti que te pasó?

-Pues no te lo creerás, pero también me traicionó el subconsciente. Esta mañana, en el desayuno, cuando le quise decir a mi mujer "Pásame los cereales, cariño" lo que dije en realidad fue "Me estás arruinando la vida, grandísima hija de puta".



Futuro yerno

Un muchacho tocó a la puerta de la casa de su novia. Tuvo el tino de abrir el padre de la muchacha.

-¿Qué desea, joven?

-Pues, verá, vengo a hablar con usted.

-Bueno, pase, joven, vayamos a la sala y ahí me cuenta de qué quiere hablar conmigo. ¿Y bien?

El joven, todo decisión, respondió:

-Mire usted, vengo a comunicarle que a su hija y a mí nos gustaría compartir nuestras vidas, nos queremos casar.

El señor sonrió.

-Pues está muy bien eso de que se casen, pero cuénteme, muchacho, ¿ya cuenta con un salario digno para poder sustentar a mi hija y los hijos que vengan?

El joven, con todo el aplomo de mundo, contestó:

-Mire, aunque soy ingeniero titulado, no gano mucho. Sin embargo, su hija me ha comunicado lo que ganan su distinguida esposa y usted. Por lo cual confío en tener una pequeña ayuda de ustedes para poder pagar el teléfono, el agua, la luz y el supermercado.

Un poco sorprendido por la respuesta, el padre hizo otra pregunta:

-Bueno, ¿y piensan comprar un piso o una casa? ¿O prefieren alquilar?

El joven, con mirada inocente, contestó:

-Si antes le pedí una pequeña ayuda para poder ir viviendo, hemos pensado que, como esta casa es muy grande y pueden vivir perfectamente dos matrimonios, no es necesario comprar o alquilar casa. Deseamos vivir en esta casa con ustedes.

El señor, desconcertado por la actitud del muchacho, continuó con el interrogatorio:

-Dígame algo, ¿tiene automóvil?

El joven, sonriendo, respondió:

-Mire, no tengo coche porque he estado pensando que, si usted tiene tres, ¿para qué vamos a comprar uno más? Usted nos deja el que les sobra y así no es necesario adquirir otro.

En ese instante, entró en la sala la madre de la novia, quien, mirando primero al joven y luego a su esposo, preguntó cordialmente:

-¿Se puede saber de qué habláis?

El esposo respondió:

-Querida mía, qué bueno que llegas, quiero presentarte al Señor Gallina, quien pretende ser el futuro marido de nuestra hija.

El joven, desconcertado y molesto, inquirió:

-Oiga, ¿por qué me llama Señor Gallina?

A lo que el presunto suegro respondió:

-Bueno, ¡grandísimo infeliz!, ¿cómo demonios quieres que te llame si hasta ahora lo único que vas a poner son los huevos?



Haciendo la estatua

Una mujer está en la cama con su amante cuando oye al marido llegar.

-¡Vamos -le dice al amante-, deprisa, quédate parado allí en la esquina!

Rápidamente ella cubre el cuerpo del amante con aceite, lo salpica con talco por encima y le dice:

-No te muevas hasta que yo te diga, finge que eres una estatua, yo vi una igualita en casa de los Almeida.

En eso, el marido entra y pregunta:

-¿Que es esto?

Ella, fingiendo naturalidad, contesta:

-¿Eso? Es sólo una estatua. Los Almeida colocaron una en el cuarto de ellos y me gustó tanto que compré una igual.

Y no se habló más de la estatua. A las dos de la madrugada la mujer está durmiendo y el marido todavía está viendo la televisión. De repente, el marido se levanta, camina hasta la cocina, prepara un sandwich, toma una lata de cerveza y va para el cuarto. Una vez allí se dirige a la estatua y le dice:

-¡Toma, cabrón, come y bebe algo! Yo me quedé dos días como un idiota en el cuarto de los Almeida, y ni un vaso de agua me ofrecieron.



El poder de la leche

Un tipo algo ingenuo, que llevaba meses viajando para atender a sus clientes, volvió a su hogar y descubrió sorprendido que tenía un hijo negro. Como él era totalmente blanco, al igual que su esposa, le preguntó:

-¿Pero cómo es posible que tengamos un hijo negro si los dos somos muy blancos?

La esposa, muy tranquila, respondió:

-Verás, como yo no tenía leche tuve que buscarme una nodriza para que amamantara al niño, y como ella era negra el niño se puso de ese color.

El tipo, no muy convencido, decidió ir a consultarlo con su madre, a quien le contó la historia, y la madre respondió:

-¡Claro que puede ser! Fíjate, por ejemplo, en ti mismo: cuando naciste tuve una enfermedad que me impedía amamantarte, y entonces te di leche de vaca y... mira... ¡mira que lindos cuernos te están saliendo!



Esposa inexperta

Se casa una pareja y la primera noche, al llegar al cuarto del hotel, le dice la mujer al esposo:

-Mi amor, tengo que decirte algo, pero no me había atrevido hasta ahora... mi amor, mira que yo no sé nada de nada, ¿me entiendes? ¡Nada de nada!

-Pero mi amor, ¿qué importa eso si aquí estoy yo para enseñarte? -le dijo él tiernamente-. Lo primero que tienes que hacer es quitarte toda la ropa, te quedas completamente desnuda y te acuestas en la cama. Entonces yo me quito la ropa también, me quedo desnudo y me acuesto contigo en la cama. Luego tú abres las piernas y yo...

-¡Vale, vale, para el carro! ¡Que yo follar sí que sé! Yo lo que no sé es lavar, planchar, cocinar...



Enamorados

En la tranquilidad de la tarde, junto al solitario lago, se inclina el casto Eduardo sobre su novia Teresa y, con voz ensoñadora, le dice:

-Me pregunto una cosa, Teresa: los pajaritos lo hacen, las abejitas lo hacen. ¿Por qué no lo podemos hacer tú y yo?

-¿El qué? -preguntó, muy emocionada y dispuesta por fin a todo, Teresa-.

-¿Qué va a ser, mi amorcito? ¡Volar!



El reloj de cuco

Anoche salí con mis amigas a una "reunión". Le dije a mi marido que regresaría a casa a las 12 en punto. "Te lo prometo", le dije. Pero la "reunión" estuvo muy bien: copitas, bailecitos, más copitas... ¡y se me hicieron las tantas! Resulta que llegué a casa a las 3 de la madrugada, completamente borracha. Acababa de entrar y el puñetero reloj de cuco hizo "cu-cu" tres veces. Al darme cuenta de que mi marido se iba a despertar por ese sonido, grité "cu-cu" otras 9 veces más. Quedé tan orgullosa y satisfecha por haber tenido de pronto, aunque borracha, una idea tan buena para evitar la pelea con mi marido... Me acosté de lo más tranquila, pensando en lo inteligente que soy.

Por la mañana, durante el desayuno, mi marido me preguntó a qué hora había llegado y le contesté que a las 12 en punto, tal y como le había prometido. El, al principio, no dijo nada, ni me pareció desconfiado. "¡Qué bien, salvada!", pensé yo. Entonces él me dijo: "Por cierto, deberíamos cambiar nuestro reloj de cuco". Le pregunté, temblorosa, "¿Y por qué, mi amor?" Y me dijo:

-Bueno, anoche el reloj hizo "cu-cu" tres veces; luego, no sé cómo, gritó "¡Mierda!"; después hizo "cu-cu" cuatro veces más, vomitó en el pasillo, hizo "cu-cu" otras tres veces, se cagó de la risa y otra vez hizo "cu-cu"; salió corriendo, pisó al gato, rompió la mesita de la esquina de la sala, se acostó a mi lado dando el último "cu-cu" y se durmió.



El último deseo

Un hombre regresa a casa después de visitar al médico y le informa a su esposa que sólo le quedan 24 horas de vida. La esposa recibe la noticia afligida, y pregunta al marido qué puede hacer por él. El hombre contesta que, dado que sólo le restan 24 horas de vida, quisiera pasarlas muy bien, en un ambiente romántico. La esposa accede a la petición de su esposo, y hacen el amor apasionadamente hasta quedarse dormidos.

Pasado un buen rato el hombre mira su reloj y se da cuenta de que sólo le quedan 18 horas de vida. Despierta a la mujer y le pide que lo complazca nuevamente, a lo que ella accede.

Más tarde el hombre echa un vistazo a su reloj y puede ver que ya únicamente cuenta con 12 horas de vida. Vuelve a despertar a su mujer y de nuevo se entregan a la pasión.

Entrada la madrugada, el hombre mira nuevamente su reloj y calcula que ya sólo le quedan 4 horas de vida. Toca el hombro de su mujer para despertarla, ella se da la vuelta y, ya muy enfadada, le dice:

-¡Déjame ya en paz, coño! ¡Cómo se nota que tú no tienes que madrugar!



Visita inesperada

Una mujer visita sorpresivamente a su esposo en la oficina. Al abrir la puerta del despacho, lo encuentra con su secretaria sentada en su regazo. Sin perder la calma, el hombre le dicta:

-...Y en conclusión, señores, a pesar del recorte de presupuesto, no puedo continuar con las actividades de esta esta oficina con una sola silla...!



Viudas en el cementerio

Se encuentran dos viudas en un cementerio, una muy feliz, limpiando la lápida de su marido y cantando como loca; la otra, muy triste, llorando a mares. Al rato, la desconsolada mira a la contenta y le pregunta:

-Disculpe, señora, ¿cuánto tiempo hace que enviudó?

-Seis meses -respondió, en tono alegre, la otra-.

-¿Y cómo hace para estar tan feliz, si yo llevo 3 años y aún no he podido superar esta pena?

-Muy sencillo: porque, después de muchos años, es la primera vez que sé con seguridad dónde está y quién se lo está comiendo.



Celos

Un hombre estaba sentado tranquilo, leyendo su periódico, cuando su esposa, furiosa, llega de la cocina y le arrea un sartenazo en la nuca.

-¡Por Dios! ¿Qué mierda te pasa?

-¡Eso por el papelito que encontré en el bolsillo de tu pantalón, con el nombre de 'Marylou' y un número!

-Amor mío, ¿te acuerdas del día que fui a la carrera de caballos? Pues Marylou era el caballo al que aposté, y el número es cuánto estaban pagando por la apuesta.

Satisfecha, la mujer se retiró pidiendo mil disculpas. Días después estaba él nuevamente sentado cuando... ¡PUM!... recibe un nuevo golpe, esta vez con una olla a presión. Más asustado que dolorido por el golpe, él le pregunta:

-¡La madre que te parió! ¿Qué coño te pasa ahora?

-¡Que tu caballo ha telefoneado y pregunta por tí, malparido!



Suerte

Un hombre sale como loco al balcón de su casa y le grita a su mujer, que está en el parque hablando con las amigas:

-¡María! ¡María! ¡Hemos ganado los 50 millones en la lotería!

La mujer salta, loca de alegría, pasando entre todas las amigas, y sale corriendo a la casa para abrazarse con su marido. Pero al cruzar la calle aparece un camión a 120 Kilómetros por hora y, ¡zas!, la atropella.

El marido abre los ojos hasta sacarlos casi de las órbitas, y dice:

-¡La madre que me parió! Cuando uno está con suerte, está con suerte...

Más chistes de parejas

miércoles

Chistes de Parejas (2)

Secretaria nueva

La mujer del director de la fábrica se enteró de que su marido contrató a una nueva secretaria. Esa misma noche, en cuanto su esposo regresó a casa ella lo interrogó sin perder tiempo:

-¿Son bonitas las piernas de tu nueva secretaria?

-No me he fijado.

-¿Y de qué color son sus ojos?

-Ni siquiera he podido verlos.

-¿Y su cabello?

-Yo no le pongo atención a esas cosas.

-¿Y cómo se viste?

-Muy rápidamente.

-...

-¡Mierda!



Sandalias pakistaníes

Una pareja de recién casados va a pasar su luna de miel a Pakistán. Allí, mientras pasean por el mercado, oyen a un vendedor de sandalias que parece escapado de "Las mil y una noches":

-Vengan, baisanos, vengan a mi humilde diendita, que allí bodrán combrar algo fabuloso -los incita-.

El joven matrimonio entra y allí el vendedor les muestra un par de sandalias a las que les atribuye poder mágico.

-Con ellas, bodrán hacer el amor salvajemente, como gamellos enfurecidos -les dice-.

La mujer se tienta por el comentario del vendedor, pero el hombre, atlético y viril, dice que no las necesita.

-Bruébalas, baisano, no te arrebentirás -insiste el vendedor-.

Como su mujer está cada vez más interesada, el hombre termina por acceder. Y, de repente, apenas se las ha puesto, una mirada feroz se dibuja en su rostro; unas ansias incontenibles, ¡una furia que su esposa jamás había visto! Veloz como una fiera en celo, el joven marido agarra al vendedor paquistaní por las nalgas, le baja los pantalones y se arroja sobre él para violarlo.

-¡Bará, bará, bará, gabrón! -con lágrimas en los ojos grita desesperado el vendedor-. ¡Te las busiste al revés, hijo de buta, te las busiste al revés!



Sexo y mentiras

Cada vez que tenían sexo el marido insistía en que fuera a oscuras, con las luces apagadas y las ventanas cerradas. Después de veinte años juntos, a la mujer se le hacía cada vez más ridículo, así que preparó un plan para quitarle esa manía al marido. Una noche de sexo salvaje, en medio de gritos y romanticismo carnal, ella encendió las luces repentinamente. ¡Cuál sería su sorpresa al mirar hacia abajo y ver que su marido tenía un consolador más grande que un pene de verdad y, por si fuera poco, el propio órgano lo tenía completamente caído. Se volvió loca, se puso histérica; los que habían sido gritos de placer se tornaron en insultos:

-¡Hijo de puta! ¡Cabrón! ¡Impotente! ¿Cómo pudiste tenerme engañada todos estos años? ¡Desgraciado! ¡Más vale que empieces a darme una buena explicacion!

El esposo, sin inmutarse, con mucha calma, la mira fijamente a los ojos y le responde:

-Yo te explico lo del juguete... y tú me explicas lo de los niños.



Eutanasia

Anoche mi esposa y yo estábamos sentados en la sala, hablando de las muchas cosas de la vida. Estábamos hablando sobre la eutanasia, de si era preferible vivir o morir en según qué estado. Le dije:

-Nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de una máquina y los líquidos de una botella. Si alguna vez me ves en ese estado, por favor, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo.

La hija de puta se levantó, desenchufó la televisión y me tiró la cerveza.



¿Quién lava los platos?

Cierto joven soñaba con tener una Harley Davidson, así que decide ahorrar lo suficiente y va a un comercio especializado a comprar su moto. El vendedor le advierte que si la deja afuera mientras llueve puede oxidarse. Así que le recomienda que siempre tenga un frasco de vaselina a mano para untarle a la moto.

Meses después, el joven se enamora de una chica que lo invita a casa de sus padres. Cuando el joven llega en su moto, antes de entrar, ella le advierte:

-En mi familia hay una vieja tradición, y es que, después de la cena, al primero que hable le toca lavar los platos.

Después de una deliciosa cena el joven se fija en la inmensa montaña de platos sin lavar, mientras todos se sientan en silencio, esperando al primero que hable, pues nadie quiere lavar. Pasan treinta largos minutos y el joven, para acelerar un poco las cosas, toma a su novia y la besa enfrente de todos. Nadie dice ni una palabra. Entonces, decide tomar medidas extremas: toma a su novia, la pone sobre la mesa y tiene sexo con ella. Nadie dice una palabra. Ahora el hombre está desesperado, así que toma a la suegra y tiene sexo con ella aún mas salvaje que con la novia. Pero nadie dice ni una palabra. El joven está a punto de reventar y no sabe qué hacer cuando, de repente, en la distancia se oyen unos truenos. Su primer pensamiento es proteger la Harley Davidson, así que saca de su bolsillo la vaselina y, de repente, el suegro grita:

-¡Está bien, hijo de puta! Ya los lavo yo...



Cuestión de precios

Una pareja está de vacaciones en Río de Janeiro, hospedados en el Sheraton. Están en el bar tomando una bebida cuando pasa una mujer exhuberante, fantástica, encantadora. La esposa se dirige al marido y le dice:

-¡Qué mujer tan linda! ¿Será una artista?

El marido responde:

-¡Qué va! ¿No ves que es una prostituta de lujo?

La esposa no se conforma y dice:

-No es posible que una mujer con ese aspecto sea una prostituta.

-¿Quieres comprobarlo? Yo voy allá a hablar con ella, tú quédate cerca y escucha la conversación.

El marido se aproxima a la chica en el bar y pregunta si le puede invitar a una copa, y ella acepta. Él inicia la conversación preguntando a qué se dedica ella, y la chica responde que es modelo, pero está disponible, si él no tiene nada que hacer ella haría lo que él quisiese. Él pregunta cúanto costaría el programa y ella responde que 500 dólares. El marido pide un descuento y pregunta qué estaría dispuesta a hacer ella por 100 dólares. Ella responde que por ese precio no hace nada, que 100 dólares es lo que ella paga en su salón de belleza diariamente por el maquillaje. Entonces, el marido se despide y se retira.

Al día siguiente, la pareja está bajando para el desayuno cuando el ascensor para en un piso y la chica exhuberante entra. Ella reconoce al marido, mira a la esposa de arriba para abajo, y le dice a él:

-¿Ves lo que consigues por 100 dólares?



Noche de bodas

Primera noche de una pareja de recién casados. Cuando se van a la cama, ella le dice al marido:

-¿Sabes, gordo? No te lo había dicho, pero yo no sé hacer nada de nada.

El marido le responde:

-No te preocupes, mi amor, tú te desnudas, te tumbas sobre la cama, abres las piernas y yo haré el resto.

Ella le contesta:

-No, mi cielo. Follar sí que sé. Lo que no sé es lavar, planchar, cocinar...



Mal tiempo

Hoy me levanté temprano, me puse los pantalones, me vestí lentamente, hice café, cogí mis palos de golf, me fui silenciosamente al garaje, puse los palos en el coche y procedí a sacar el auto del garaje bajo una lluvia torrencial. Estaba toda la calle inundada y el viento helado soplaba a 100 kilómetros por hora. Volví a meter el coche en el garaje, puse la radio y me enteré de que el mal tiempo iba a durar todo el día. ¡Qué decepción!

Entré de nuevo en mi casa, me desvestí silenciosamente y me deslicé dentro de la cama. Despacito me acomodé contra la espalda de mi mujer, le puse la mano en la nalga y le susurré al oído:

-El tiempo afuera está horrible.

Ella me contestó medio dormida:

-Ya lo sé. ¿Puedes creer que el huevón de mi marido se fue a jugar al golf?



Asesino a sueldo

El hombre se dispone a contratar a un asesino para eliminar a su esposa. Cuando le explica el asunto, le dice el asesino:

-Eso no es problema, pero le costará diez billetes de los grandes.

-Muy bien, pero me gustaría saber cómo va hacerlo.

-Emplearé un solo tiro, debajo de su pezón izquierdo.

-La quiero muerta. Con su plan sólo le lesionaría la rodilla.



Siempre has estado conmigo

Un hombre llevaba en coma dos meses y, de pronto, se despierta y ve a su esposa, que había estado todo el tiempo junto a su cama. El hombre le dice a su mujer:

-¿Sabes, amor? Tú siempre has estado conmigo, en las buenas y en las malas. Cuando perdí mi trabajo, ahí estabas conmigo. Cuando perdí todas mis casas y mis negocios, también estabas conmigo. Cuando me dieron un balazo, también ahí estabas tú...

El hombre hace una pausa, se acerca a su mujer y le dice en el oído:

-¿Sabes qué? ¡Maldita bruja, tú me traes mala suerte!



La mejicana y el torero


Una joven mejicana viaja a España y, para obtener la ciudadanía, acepta casarse en Madrid con Manolo, un torero. Manolo está muy enamorado de la bella mejicana, pero es muy conservador, y en la noche de bodas se decepciona profundamente cuando comprueba que la muchacha no es virgen. Muy enojado le dice:

-¿Por qué no me dijiste que no eras virgen?

A lo cual ella le reprocha:

-¿Por qué no me dijiste tú que tenías un sólo testículo?

El torero, indignado, le responde:

-¡Mujer, mira que lo mío fue una cogida!

-¿Y qué crees que fue lo mío, wey? ¿Una pedrada?



Recién casados

Una pareja que tan sólo llevaba dos semanas de casados sostiene el siguiente diálogo:

-Ahora vengo, mi vida.

-¿Adónde vas, cariño?

-Al bar, mi cielito, a tomarme una cervecita.

La mujer se lleva la mano a la cintura y le dice:

-¿Quieres una cervecita, mi amorcito?

Y en eso abre la puerta del frigorífico y le enseña 25 marcas de cerveza de 12 países diferentes: mexicanas, alemanas, holandesas, japonesas,... El marido no sabe qué hacer y se le ocurre decirle:

-¡Ay, mi pichurri, pero en el bar, tú sabes, la jarra helada...!

No terminaba de decir esto, cuando la esposa interrumpe diciéndole:

-¿Quieres jarra helada, mi amorcito?

Saca del congelador una jarra helada, congelada, blanca, tan blanca que hasta temblaba de frío. El marido, apenado, dice:

-Sí, churri mía, pero en el bar sirven unas tapitas riquísimas, vuelvo enseguida, ¿vale?

-¿Quieres tapitas, mi amorcito?

Abre el horno y el frigorífico y saca quince platos diferentes de tapas: aceitunas, chopitos, patatas bravas, alioli, cacahuetes, palomitas, quesos, paté, caviar, carnes frías,...

-Pero caramelito, en el bar, tú sabes, las maldiciones, las palabrotas y todo aquello...

-¿Quieres palabrotas, mi amorcito? Entonces, ¡te tomas la puta cerveza en la jodida jarra helada y te comes las tapas de los cojones, pero de aquí no sales, grandísimo hijo de puta!



Náufragos

Tras una tormenta impresionante, un barco naufraga y sólo se salvan Pepito y Claudia Schiffer, yendo a parar a una isla desierta. Con el paso del tiempo, solos y abandonados, acaban cogiéndose confianza y, finalmente, manteniendo relaciones. Como no tienen otra cosa que hacer, al final se tiran todo el tiempo haciendo el amor, hasta que un día Pepito dice:

-Claudia, tengo que hablar contigo. Necesito pedirte tres deseos. ¿Crees que podrás concedérmelos?

-No lo sé. Prueba a ver.

-Bien. El primero es que me gustaría llamarte Mariano. ¿Te importa?

-Pues... no. Este es fácil. ¿Qué más?

-Bien. El segundo es... ¿te importaría sacar uno de los trajes de hombre que hay en ese viejo baúl que salvamos del naufragio y vestirte con él?

-Bueno, este es algo más extraño, pero tampoco me importa. De acuerdo. ¿Cuál es el tercero?

-Pues el tercero es que quisiera hablar seriamente contigo paseando por la playa. ¿Vamos?

-De acuerdo.

Así que están los dos paseando por la playa al atardecer, Claudia Schiffer vestida de hombre y haciendo como que se llama Mariano, cuando Pepito se detiene, se gira, pone una mano sobre el hombro de Claudia y le dice:

-Mariano, sé que no vas a creerme, pero... ¡llevo meses tirándome a la Claudia Schiffer!



Granjeros

Una pareja de granjeros estaban haciendo el amor y, en plena faena, el granjero le toca los senos a la mujer, los acaricia y le dice:

-¡Ay, cariño! Si estos senos dieran galones de leche, botaría a todas las vacas de la granja.

Luego le acaricia el trasero y le dice:

-¡Oooh, mi amor! Si este trasero pudiera poner cientos de huevos, botaría a todas las gallinas de la granja.

Entonces la mujer granjera le coge el pene y le dice:

-¡Ay, mi vida! Y si esta cosa se levantara más a menudo, ¡botaría a todos los peones de la granja!



Anécdota de un hombre fiel

¡Yo era muy feliz! Mi novia y yo estábamos juntos desde hacía más de un año, y decidimos casarnos. Mis padres nos ayudaron en todo lo posible, mis amigos me apoyaban. Y mi novia era un sueño. Sólo había una cosa que me molestaba mucho, y era la mejor amiga de ella. Era inteligente y sexy, y a veces flirteaba conmigo, lo que me consternaba.

Un día, la amiga de mi novia me llamó por teléfono y me pidió que fuera a su casa a ayudarle con la lista de los invitados a la boda. Ella estaba sola, y cuando llegué me susurró que, ya que me iba a casar con su mejor amiga, y teniendo en cuenta que ella tenía ciertos sentimientos y deseos hacia mi persona, y que ya no podía aguantarse más, y que antes de que me casara y comprometiera mi vida con su mejor amiga quería hacer conmigo el amor una sola vez... ¿Qué podía decir? Estaba totalmente sorprendido, y no pude decir palabra. Así que me dijo:

-Iré a mi habitación y, si tú lo deseas, entra y me tendrás.

Admiré su maravilloso trasero mecerse al subir las escaleras. Me levanté del sillón y estuve así, de pie, por un momento. Finalmente me di la vuelta y fui a la puerta principal, la cual abrí, y salí a la calle, dirigiéndome a mi coche. ¡Mi novia estaba afuera! Con lágrimas en sus ojos, me abrazó y me dijo:

-¡Estoy muy feliz y orgullosa de ti! Has pasado mi pequeña prueba. No podía tener a un hombre mejor como esposo...


Moraleja: Deja siempre tus condones en la guantera del coche.



Lotería

-¡María, María, me ha tocado la lotería y me van a dar 100 millones de euros!

Ella lo mira y le dice:

-Mi amor, pero tú me seguirás queriendo como antes, ¿verdad?

-¡Claro, mi cielo! Yo te voy a seguir queriendo igual que antes, pero te voy a echar muchísimo de menos.



Bodas de plata

La mujer, en el 25º aniversario de su matrimonio, con mucha ilusión, por la noche, se viste con lencería fina, con medias, ligas y tacones de aguja incluidos, se pinta radiante y se pone ese perfume intenso; entra insinuante en la habitación y se planta frente a su marido, que está tumbado frente al televisor leyendo el periódico:

-Cariño, ¿recuerdas cuando nos casamos, un día como hoy, hace 25 años? Aquella noche de bodas me dijiste: "Te voy a besar los pechos hasta secártelos, te voy a acariciar las nalgas hasta que se te caigan, te voy a hacer el amor hasta que te vuelvas loca..." ¿No tienes nada que decirme hoy, 25 años después?

El marido la mira de arriba a abajo y le dice:

-Misión cumplida.



Falta de cariño

La esposa, echando de menos el cariño del noviazgo, le dice al esposo:

-Pepe, ¿te has fijado que el vecino besa todos los días a su mujer cuando se va al trabajo? ¿Por qué no haces tú lo mismo?

-¿De verdad no te importa que bese a la vecina?



Las croquetas

Está una parejita despidiéndose en el portal cuando, de repente, llega el padre de la chica; ella se recompone la falda y la blusa en un periquete, visiblemente turbada, y él se arregla un poco. El padre le dice al novio:

-Hola, hijo, ¿qué tal? Anda, sube y cenas algo, que estarás desmayado.

-No, muchas gracias, ya me marchaba...

-No, hombre, no, sube...

Al final el chico se ve obligado a subir a tomar algo y la madre de la novia, encantada con la visita, le sirve un botellín de cerveza fresquito y unas magníficas croquetas. El muchacho prueba la primera y le dice a la señora:

-¡Están buenísimas estas croquetas de bacalao!

El padre, en ese instante, y dándole una sonora colleja, le dice:

-Anda, cógelas con la otra mano, que son de pollo, ¡cabrón!



Antes y después del matrimonio

Antes del matrimonio:

-¡Sí! ¡Por fin! ¡Qué duro fue esperar!

-¿Quieres dejarme?

-¡No! Ni siquiera lo pienses.

-¿Tú me amas?

-Por supuesto, una y otra vez.

-¿Alguna vez me has sido infiel?

-¡No! ¿Cómo te atreves siquiera a preguntar eso?

-¿Me besarías?

-En cada oportunidad que tenga.

-¿Te atreverías a golpearme?

-¿Estás loca? No soy ese tipo de persona.

-¿Puedo confiar en ti?

-Sí.

-¡Mi amor!


Después del matrimonio: Volver a leer, pero esta vez de abajo hacia arriba.


Más chistes de parejas

martes

Chistes de Parejas

Narciso abandonado

Narciso llegó a su casa y encontró sobre la mesa una nota de su esposa: "Ya no puedo aguantar más tu egocentrismo. Sólo piensas en ti, nadie más te importa, tan sólo tu bienestar. Finalmente he decidido dejarte. Me voy con tu mejor amigo, él también se cansó de tu forma de ser. P.D.: Te he dejado en la nevera un pollo para la cena". Al terminar la lectura de la nota Narciso, visiblemente enfadado, exclamó: "¡Joder! ¿Otra vez pollo?"



Quejidos porno

Un hombre llega a su casa y le dice a su mujer:

-¿Sabes una cosa, Julia? He estado viendo una película porno, y no te imaginas la cantidad de locuras que allí se ven.

-¿Pero qué me dices, Manolo? ¡Cuéntame!

-No te imaginas cómo se quejan las mujeres cuando hacen el amor... ¿Sabes? Yo creo que eso nos falta para ponerle más sazón a nuestro matrimonio.

-¿Te gustaría que yo me quejase, Manolo?

-Estaría muy bien, Julia. ¿Por qué no lo intentas?

Y, efectivamente, la pareja se dispone a poner en práctica la novedad. Esa noche el hombre empieza a acariciarle los hombros a la mujer, y ella le pregunta:

-¿Empiezo a quejarme?

-No, todavía no, Julia.

Continúa acariciándole la cintura, las piernas. y la esposa nuevamente le pregunta:

-¿Ahora? ¿Me quejo ya?

-No, espera un poco más.

A los 20 minutos, el hombre sube a donde tiene que subir y empieza a hacer lo que tiene que hacer y le dice a su mujer, al oído:

-Ahora, Julia, ahora. ¡Comienza a quejarte!

-¡Ay, Manolo! ¡Los niños están cada día más insoportables! ¡El dinero que me das a diario no me alcanza! ¡El pequeño necesita zapatos nuevos! ¡Tu madre llama para joder todos los días! ¡Se ha acabado el gas! ¡Tenemos que comprar un frigorífico nuevo! ¡Ya no sé qué cocinar! ¡Y para colmo no me viene la regla...! ¿Sigo quejándome, Manolo?



Prueba de acceso al cielo

Una mujer muere y llega a las puertas del Cielo. Mientras espera a San Pedro, ve a través de las rejas a sus padres, amigos y a todos los que habían partido antes que ella, sentados a una mesa, disfrutando de un banquete maravilloso. Cuando San Pedro llega, ella le comenta:

-¡Qué lugar tan precioso! ¿Cómo hago para entrar?

-Yo voy a decir una palabra sencilla. Si usted la deletrea correctamente la primera vez, entrará; si se equivoca, irá directa al infierno.

-De acuerdo. ¿Cuál es la palabra?

-"Amor".

Ella la deletrea correctamente y entra al Cielo.

Un año después, San Pedro le pide que vigile las puertas ese día. Ella acepta y, para su sorpresa, aparece su marido.

-¡Hola! ¡Qué sorpresa! -dice ella-. ¿Cómo estás?

-Pues lo cierto es que he estado muy bien desde que falleciste. Me casé con aquella bella enfermera que te cuidó, me tocó la lotería y me hice millonario. Vendí la casa donde vivíamos y compre una mansión. Viajé con mi esposa por todo el mundo. Estábamos de vacaciones justamente cuando decidí ir a esquiar. Me caí, el esquí me cayó en la cabeza y... ¡aquí estoy! ¿Qué hay que hacer para entrar?

-Yo te diré una palabra. Si la deletreas correctamente a la primera podrás entrar; si no, irás directo al infierno -respondió ella-.

-Está bien. ¿Cuál es la palabra?

-"Schwarzenegger".



Vestido para una inspección tributaria

Un hombre fue citado para una inspección de la Agencia Tributaria. Asustado, le preguntó a su contable de qué manera debía vestirse.

-Ponte harapos, para que piensen que estás en la ruina.

Cuando le preguntó a su abogado, éste le dijo exactamente lo contrario:

-No dejes que te intimiden, utiliza tu mejor traje y tu corbata más elegante. Una buena presencia da credibilidad y ayudará a entablar una relación más amistosa con el inspector.

Confundido, el hombre decidió preguntar a su mujer. Le comentó los dos consejos opuestos y le pidió su opinión. La esposa le dijo:

-Déjame contarte una historia. Cuando estaba a punto de casarme contigo, le pregunté a mi madre qué debía ponerme la noche de bodas, y me dijo: "Ponte una bata pesada, de franela, que te llegue al cuello; ello hará que te respete". Pero cuando le pregunté a mi mejor amiga, me dio otro consejo opuesto: "Ponte la combinación más sexy que tengas, transparente y con un escote que te llegue hasta el ombligo; eso hará que te desee y afianzará vuestro amor".

El hombre protestó:

-Pero, mi amor, ¿qué tiene que ver eso con mis impuestos?

-Muy fácil: que no importa como te vistas, ¡te van a joder igual!



Pensión de jubilación

Tan pronto me jubilé, me dirigí a las oficinas de la Seguridad Social para solicitar mi pensión. La señorita que estaba allí atendiendo frente al primer mostrador me pidió mi partida de nacimiento para verificar mi edad. Busqué en mi bolsillo y resultó que había olvidado mi cartera en casa.

-Lo siento mucho -le dije-, olvidé mi cartera, así que tendré que regresar a mi casa y volver más tarde.

La mujer me miró y, al cabo de un minuto, me dijo:

-Desabróchese la camisa.

Así que me desabroché la camisa, mostrando mi canoso y grisáceo pelo en el pecho.

-Su pelo gris y canoso es prueba suficiente para mí -me dijo la funcionaria, a la vez que seguía con los trámites de mi solicitud-.

Cuando regresé a mi casa le conté a mi mujer, muy excitado, lo sucedido en las oficinas de la Seguridad Social. A lo que mi esposa respondió:

-Pepe, entonces habría sido mejor que te hubieses bajado también los pantalones. Probablemente te habrían dado también la pensión por incapacidad.



Autosugestión

Una mujer llegó a su casa y le dijo al marido:

-¿Te acuerdas de esas jaquecas que me daban cada vez que íbamos a hacer el amor? ¡Ya me curé!

-¿Cómo? ¿Ya no tienes más dolores de cabeza?

-Mi amiga Mary me indicó un terapeuta que me hipnotizó. El médico me pidió que me pusiese frente a un espejo y repitiera para mí misma: "No tengo más dolor de cabeza, no tengo más dolor de cabeza, no tengo más dolor de cabeza...". Bueno, hice eso y mi dolor de cabeza desapareció.

-¡Qué maravilla! ¡Esto es fabuloso!

La esposa aprovechó la oportunidad y le dijo:

-Mi amor, como últimamente no tienes mucho interés en tener sexo, ¿por qué no visitas a este médico? Tal vez te pueda curar como a mí, y tengas ganas nuevamente.

El marido le hizo caso y pidió cita en la consulta de este fabuloso médico. Después de unos días de terapia quiso tener una noche ardiente con su esposa. Comenzó a quitarse la ropa y arrastró a su esposa hasta el dormitorio. La acostó en la cama y le dijo:

-No te muevas, mi amor, ya vuelvo.

Fue al baño y, cuando volvió a la habitación, saltó sobre la cama e hizo el amor con su esposa de una forma muy ardiente, como nunca antes lo había hecho con ella. La esposa, completamente asombrada, le dijo:

-¡Ay, mi amor, fue maravilloso!

El marido respondió:

-¡No te muevas, que ya vuelvo!

Fue al baño, y la segunda vez fue mejor aún que la primera. La mujer no se lo podía creer, estaba extasiada con esa maravillosa experiencia.

El marido le dijo nuevamente:

-¡No te muevas, ya vuelvo!

Fue al baño, pero esta vez la mujer lo siguió sin que él se diera cuenta. El marido estaba frente al espejo y repetía para sí mismo:

-No es mi esposa, no es mi esposa, no es mi esposa...



Silencio

Un hombre y su esposa estaban teniendo problemas en casa y dándose el uno al otro "tratamiento de silencio". De repente, el hombre recordó que al siguiente día necesitaba que su esposa lo despertase a las 5 de la madrugada para un vuelo de negocios. No queriendo ser el primero en romper el silencio, le escribió en una hoja de papel: "Por favor, despiértame a las 5 de la madrugada", y lo dejó donde sabía que ella lo encontraría.

A la mañana siguiente, el hombre despertó y se dio cuenta que eran las 9 y había perdido su vuelo. Furioso, estaba por ir a averiguar la razón por la cual su esposa no lo había despertado, cuando encontró una hoja de papel sobre la cama. El papel decía: "Son ya las 5 de la madrugada. ¡Despierta!"



Diarios de pareja

Diario de ella:

"El domingo por la noche lo encontré raro. Habíamos quedado en un bar para tomar una copa. Estuve toda la tarde de compras con unas amigas y pensé que era culpa mía, porque llegué un poco tarde, aunque él no hizo ningún comentario. La conversación no era muy animada, así que le propuse ir a un lugar más íntimo para poder charlar más tranquilamente.

Fuimos a un restaurante y él seguía portándose de forma extraña. Estaba como ausente. Entonces pensé que sería culpa mía por el retraso, o quizás algo más serio rondaba por su cabeza. Le pregunté y me dijo que no tenía nada que ver conmigo. Pero no me quedé convencida. En el camino de regreso a casa, en el coche, le dije que lo quería mucho y él se limitó a pasarme el brazo por los hombros, sin contestarme. No sé cómo explicar su actitud, porque no me dijo que él también me quería.

Llegamos por fin a casa y en ese momento pensé que quería dejarme. Por eso intenté hacerle hablar, pero encendió la tele y se puso a mirarla con aire distante, como haciéndome ver que todo había acabado entre nosotros. Por fin desistí y le dije que me iba a la cama.

Más o menos diez minutos mas tarde él vino también y, para mi sorpresa, correspondió a mis caricias e hicimos el amor. Pero seguía teniendo un aire distraído. Después quise afrontar la situación, hablar con él cuanto antes, pero se quedó dormido. Empecé a llorar y lo hice durante horas hasta que quedé dormida. No sé qué hacer. Estoy casi segura que sus pensamientos están con otra mujer. Mi vida es un autentico desastre."


Diario de él:

"Perdió Boca. Al menos eché un polvo."



La virilidad de Hipólito

A los 85 años de edad, Hipólito se casa con Ana, de 35. Ana, de acuerdo con su futuro marido, decide que después de la boda tendrán dormitorios separados. Una vez finalizada la ceremonia y la cena, Ana se prepara para dormir, cuando se escuchan golpes en la puerta. Va a abrir y allí está Hipólito, listo para la acción. Concluido el acto, Hipólito le da un beso de buenas noches y vuelve a su dormitorio.

Después de algunos minutos, Ana oye otros golpes en la puerta, abre y de nuevo se encuentra con Hipólito, listo para la segunda vuelta. Sorprendida, Ana acepta de buen grado, y al final Hipólito le da un cariñoso beso de buenas noches y se va.

Más tarde, Hipólito está otra vez tocando a la puerta, tan fresco como un muchacho de 25 años, listo una vez más. Y así dos veces mas, Hipólito llamando a la puerta de Ana y, al final, como siempre, dándole un beso de buenas noches y volviendo a su cuarto.

Después de una hora larga, regresa Hipólito por sexta vez como si nada, pero en esta ocasión Ana le detiene:

-Me impresiona que a tu edad puedas hacerlo tantas veces, Hipólito. ¡Realmente eres un gran amante! He estado con hombres con un tercio de tu edad y son totalmente incapaces de seguirte el paso.

Hipólito la mira, desconcertado:

-¿Cómo...? ¿Ya había venido antes?



¿Qué pensarán los vecinos?

En un día de intenso calor, el marido sale del baño y le pregunta a su mujer:

-Cariño, hace mucho calor y tengo que salir a cortar el césped. ¿Qué crees que pensarán los vecinos si salgo desnudo?

-Que seguramente me casé contigo por dinero.



El matrimonio

En un cocktail una mujer le dice a otra:

-¿No estás usando tu anillo de matrimonio en el dedo incorrecto?

-Sí, es que estoy casada con el hombre equivocado.



Después de una pelea, el marido le dijo a la mujer:

-¿Sabes? Fui un estúpido cuando me casé contigo.

-Sí, querido, pero yo estaba enamorada y no lo noté.



Casarse es como ir a un restaurante con amigos: pides lo que deseas y, cuando ves lo que el otro tiene, te gustaría haber pedido eso.



Toros sementales


Un matrimonio de turismo por España va a visitar una exhibición de toros sementales. El guía comienza su explicación con el primer toro:

-Este es un toro de 400 kg. que realiza 4 montas diarias.

La mujer abre los ojos, golpea con el codo a su marido y le dice:

-¿Has oído eso, haragán?

El guía continúa:

-Este otro toro, como pueden ver, es más grande. Pesa casi 500 kg. y realiza alrededor de 6 montas diarias.

-¿Has oído eso, flojo? -dice la mujer, golpeando de nuevo con el codo a su marido-.

-Pero este es el verdadero semental -continúa el guía-. Pesa 800 kg. y realiza unas 20 montas diarias.

Antes de que su mujer abra la boca el hombre pregunta:

-Perdone, señor, ¿y realiza ese toro las 20 montas con la misma vaca?

-¡Por supuesto que no! Siempre con vacas distintas.

El hombre sonríe, codea a su mujer y le dice:

-¿Has oído eso, follonera?



Pedo mañanero


Una pareja llevaba varios años de feliz matrimonio. La única fricción era la costumbre del marido de tirarse un sonoro pedo cada mañana al despertarse. El ruido despertaba a la señora y el hedor la hacía toser descontroladamente. Todas las veces ella le suplicaba que dejara de hacerlo, pues le descomponía el ánimo por varias horas, pero él seguía lanzándolos igualmente. Su argumento era que él no podía evitarlo y que además era algo de lo más natural. Ella siempre le sugería que fuera a ver un doctor, pues pensaba que algún día se le iban a salir las tripas.

Entonces, en la mañana del día de navidad, ella se levantó muy temprano a preparar el pavo mientras él seguía durmiendo profundamente. Cuando terminaba de aderezarlo, echó una mirada al cesto donde había puesto todos los desechos del animal, y una idea maliciosa se le vino a la cabeza. Tomó el recipiente y subió sigilosamente al cuarto. Con mucho cuidado echó las sábanas para atrás, le bajó los calzoncillos y puso entre sus piernas los intestinos del pavo. Volvió a taparlo y después de un rato escuchó el habitual y estruendoso pedo del marido, seguido por gritos despavoridos y pasos frenéticos hacia el baño. La mujer no podía parar de reírse. Después de tantos años de sufrimiento había logrado desquitarse en forma tan magnífica.

Al rato, y todavía aguantando la risa, vio a su marido bajar con los calzoncillos todos manchados y con una expresión de horror en su rostro. Mordiéndose los labios, ella le preguntó que era lo que pasaba. Con lágrimas en los ojos, él respondió:

-Cariño, tenías razón, todos estos años estuviste advirtiéndome, ¡y yo sin hacerte caso!

-¿Que quieres decir? -preguntó ella-.

-Bueno, tú siempre dijiste que algún día se me saldrían las tripas de tanto tirarme pedos, y finalmente ocurrió. Pero, gracias a Dios, y con un poco de vaselina, ¡pude poner todo de vuelta en su sitio!



Alegre y triste a la vez


Un hombre y su esposa estaban sentados mirando la televisión cuando, repentinamente, él le dice a ella:

-Querida, dime algo que me me ponga alegre y triste a la vez.

Ella piensa un rato y le dice:

-De todos tus amigos, tú eres quien la tiene más grande.



Descubrimiento en la funeraria

Un empleado de una funeraria estaba una noche trabajando hasta tarde. Su trabajo consistía en examinar el cuerpo de los muertos antes de ser enviados a enterrar o a incinerar. Cuando examinó el cuerpo del señor Juan, que iba a ser incinerado, hizo un asombroso descubrimiento: ¡Juan tenía el pene más grande que había visto nunca!

-Lo siento, señor Juan -dijo el empleado-, pero no puedo enviarlo a incinerar con tremenda "cosa". Tiene que ser conservada para la posteridad.

Dicho esto, separó el pene del cuerpo, lo puso en su maletín y se fue a casa. A la primera persona que se la mostró fue a su esposa:

-Tengo algo que mostrarte que no vas a creer -le dijo, y abrió el maletín-.

-¡Dios mío! -gritó ella-. ¿Cuándo ha muerto Juan?



Sin excusas

Un hombre casado tenía un lío con su secretaria. Un día, la pasión los desbordó y se fueron a la casa de ella; exhaustos, debido a una tarde de sexo desenfrenado, se durmieron, despertando a las ocho de la tarde. Cuando el hombre se estaba poniendo la ropa, le pidió a la mujer que sacara sus zapatos y los ensuciara con césped y tierra. Aunque intrigada, ella lo hizo; él se puso los zapatos, subió al coche y se fue a su casa.

-¿Dónde has estado? -le preguntó su mujer cuando entró-.

-Querida, no puedo mentirte: estoy enrollado con mi secretaria y estuvimos toda la tarde haciendo el amor. Me dormí y no desperté hasta las ocho.

Su esposa miró hacia abajo, vio sus zapatos y le dijo:

-¡Mentiroso bastardo! ¡Estuviste jugando al golf!



Injerto de piel

Un matrimonio tuvo un terrible accidente, a consecuencia del cual el rostro de la mujer fue severamente quemado. El médico le dijo al marido que no podían utilizar su propia piel para el injerto, porque la esposa era demasiado delgada. Por lo tanto, el marido se ofreció a donar algo de su propia piel. Sin embargo, la piel que el médico consideró adecuada tenía que proceder de las nalgas del marido. Marido y mujer acordaron que nunca informarían a nadie de dónde provenía la piel, y pidieron al médico también que guardara el secreto. Después de todo, se trataba de un asunto muy delicado.

Después que la cirugía se completó, todo el mundo estaba asombrado de la nueva belleza de la mujer. ¡Ella parecía más hermosa que nunca! Todos sus amigos y parientes se asombraron por lo bien que se la veía. Un día, ella estaba sola con su marido y, muy emocionada por el sacrificio, le dijo:

-Querido, sólo quiero darte las gracias por todo lo que hiciste por mí. No hay manera en que yo te pueda recompensar por ello.

-Querida -respondió el hombre-, te ruego no pienses en ello. Tengo todas la recompensa que necesito cada vez que veo a tu madre besarte en la mejilla.



Conocerse es cuestión de tiempo

Un hombre conoció a una bella mujer y decidió casarse con ella inmediatamente. Ella alegó:

-Pero no sabemos nada el uno del otro...

El respondió:

-No importa, nos conoceremos con el tiempo.

Ella aceptó. Se casaron y fueron a pasar la luna de miel a un lujoso resort. Cierta mañana, estaban ambos recostados junto a la piscina, cuando él se levantó, subió al trampolín de diez metros, realizó una perfecta demostración de todos los saltos que existen y regresó junto a la esposa.

-¡Eso fue increíble!

-Fui campeón olímpico de salto de trampolín. Ya te dije que nos conoceríamos con el tiempo.

Entonces ella se levantó, entró en la piscina y comenzó a nadar a una impresionante velocidad. Después de 40 largos salió y fue a recostarse junto al marido, sin demostrar ningún cansancio.

-¡Estoy sorprendido! ¿Fuiste nadadora olímpica?

-No -explicó ella-, fui puta en Venecia y atendía a domicilio.



Confusión

Llega el marido de madrugada a casa y le dice su esposa:

-Mi amor, ¡qué cosa más rara! Hace un rato se metió un tipo en la cama y me hizo el amor.

-Pero... ¡no puede ser! ¿Cómo pasó?

-Yo creo que me confundí un poquito porque, fíjate, cuando el tipo llegó al garaje el ruido del coche era igualito al tuyo, luego entró en la casa tal como entras tú, tratando de no hacer ruido, entró a la habitación con la luz apagada como haces tú, se metió en la cama del mismo lado que lo haces tú y colocó la ropa donde la pones tú.

-¿Y cuándo te diste cuenta que no era yo?

-Cuando me dijo: ¡prepárate que vamos a echar otro!



Cuidado con el gorila

Una pareja de esposos están en el zoológico y pasan por la jaula del gorila macho.

-Marcos, ¿sabes que los gorilas son los animales más parecidos al ser humano en cuanto a su comportamiento? Observa: le voy a enseñar un seno, aprovechando que no hay gente, y seguro que se va a excitar al igual que un hombre.

María le muestra un seno y el gorila se empieza a excitar y comienza a mover las barras de la jaula.

-¿Ves? Ahora me doy cuenta por qué eres así. Los hombres no pueden controlar sus instintos animales, al igual que el gorila.

Marcos le dice:

-Ahora muéstrale los dos, a ver qué pasa.

La mujer le muestra los dos senos y el gorila se excita aun más y se desespera por salir.

-Es increíble cómo reacciona el gorila. Ahora súbete la falda y muéstrale el trasero, a ver qué pasa.

La mujer se sube la falda y le muestra el trasero, a lo que el gorila, completamente excitado, rompe las barras de la jaula, agarra a la mujer y le empieza a querer quitar la ropa.

-Marcos, ¿qué hago? ¡Ayúdame!

Y Marcos le dice:

-Ahora, explícale al puto gorila... que no tienes ganas... que te duele la cabeza... que estás cansada... que estás con dolor de garganta... que hoy tuviste muuuucho trabajo... que tan temprano nooooo... que te entienda como mujer... que estás deprimida... que estás en tus días difíciles... que estás en tu semana complicada... que solamente te abrace... que estás muy tensa... que tienes que levantarte muy temprano... que hoy te levantaste temprano... que hoy caminaste como china y te duelen los pies... que hoy estás súper regalona y sólo quieres muchos cariñitos... que estaá muy tensa y sólo quieres masajes de relax... que estás con ganas de ver la televisión... que no quieres perderte "Friends"... que hoy fuiste a la peluquería y no puedes moverte... ¡A ver si te entiende!